Cuando en una población predomina la sensación generalizada de poder ir a más, se producen crecimientos económicos que por su intensidad parecen milagrosos.
Y contrariamente, cuando la mayor parte de la población tiene la impresión de que no va a poder satisfacer su necesidad de ganar, el tono vital colectivo disminuye y entonces la economía fácilmente se estanca o entra en recesión.
Los 3 mayores milagros económicos registrado en los últimos 80 años demuestran que el despliegue de vigor en la economía no depende de las recetas prescritas por las ideologías políticas, ni de las fórmulas que esgrimen las teorías económicas. |