Josep Burcet Llampayas

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Objetivos de una política para encauzar la transición

El diseño del futuro inmediato
Fundamentos teóricos y propuestas prácticas

IX

Punto de partida: 
crisis institucional y 
zafarrancho general

En las sociedades más maduras, todas las estructuras económicas y sociales así como los marcos institucionales están a punto de entrar en crisis, en el sentido de que, todos ellos, se verán sometidos a rápidas y profundas modificaciones.

A todas esas transformaciones, hay que agregar además, una gran modificación de las teorías científicas y de los grandes paradigmas

Prigogyne (17) nos recuerda la debilidad del conocimiento teórico que s ha desarrollado hasta este momento. La mayor parte de las teorías que constituyen el conocimiento científico actual son, en realidad, modelos muy simplificados de la realidad.

(17) ver El fin de las certidumbres, Ilya Prigogyne, Ed. Taurus, 1997

El hecho es que ahora mismo se están creando las condiciones para que se produzca una gran renovación de paradigmas. Está creciendo a gran velocidad el número de personas que se dedican a la reflexión, a la investigación y al diseño. Además estas personas disponen de una enorme potencia de cálculo entre sus manos, con ordenadores personales cuyas prestaciones se doblan a un ritmo endiablado. La densidad de la interacción entre todas esas personas también está aumentando vertiginosamente debido a las posibilidades crecientes que ofrece Internet

Por consiguiente y en conjunto debemos esperar pues mucho movimiento en la sociedad, en la cultura en la economía y en el conocimiento. El momento actual recuerda las características de los puntos de bifurcación que se observan en las estructuras disipativas. Como ya he puesto de relieve más arriba, un punto de bifurcación marca un momento de desorganización que puede bien a) deteriorar el estado de organización precedente o bien b) producir un estado más avanzado de organización.

No es este el lugar para discutir hasta qué punto las sociedades humanas, en su ejercicio de acoger y disipar novedad, actúan como una gran estructura disipativa. En cualquier caso, lo que sí se observa son muchas analogías. Son justamente esas analogías las que me llevan a considerar que la crisis que está tomando cuerpo actualmente, a pesar de su potencial de destrucción, puede contener igualmente las semillas de unas estructuras más avanzadas y versátiles. Por lo tanto, deberíamos aprestarnos a facilitar la emergencia de un estado de organización nuevo, de orden superior.

A me he referido muchas veces a ese punto de bifurcación en otros escritos, cuando el propuesto el concepto de salto de escala en la comunicación. Con una dinámica no lineal, al alcanzar una cierta masa crítica de comunicación, se accede a un estadio substancialmente distinto del actual, lo cual encaja coherentemente con las tendencias de la evolución de la vida que hemos observado hasta este momento.

La naciente sociedad de la comunicación, que se sustancia entre 2000 y 2020, vendría a ser una sociedad de transición y el preludio de un gran punto de bifurcación, que podría acontecer en algún momento después del 2020.

Principales líneas políticas 
para encauzar la transición 
hacia la 
sociedad de la comunicación

Para una sociedad como la nuestra, se puede decir que hay dos tipus básicos de tránsito: la transición de baja intensidad y la transición de alta intensidad.

En la transición de baja intensidad, la población se convierte progresivamente un usuaria de los servicios ofrecidos por las comunicaciones avanzadas (Internet, Internet II) de manera que al cabo de 5 años una proporción relativamente alta de ciudadanos hace uso de los servicios más comunes que se ofrecen en las redes.

La población que sale de una transición de baja intensidad es fundamentalmente una población de consumidores de productos de comunicación de alto consumo ( por ejemplo, correo electrónico, TV a la carta, ofertas de ocio de distinto tipo, servicios informativos, etc.)

La transición de alta intensidad, por su parte, se caracteriza por:

  1. Un aumento rápido de la masa de usuarios. Se llega a una masa crítica más deprisa. La formación de valor añadido que se desprende de alcanzar un volumen importante de usuarios se consigue más pronto
  2. Una proporción relativamente alta de usuarios son usuarios avanzados que, además de actuar como consumidores de calidad, pueden actuar también como productores. Este grupo actúa, además como un vector de tracción del proceso de desarrollo de las nuevas comunicaciones.
  3. En la transición de alta intensidad se produce también una transformación rápida de los marcos institucionales, que se hacen más dúctiles y, sobre todo más capaces de atraer novedad.

 

Por consiguiente, la transición de alta intensidad no es únicamente el resultado de una mejora sustancial del nivel de competencia de la población en el uso de las nuevas comunicaciones y la nueva economía, sino que implica además el rejuvenecimiento de los marcos institucionales.

Se puede afirmar que el efecto más importante de una transición de alta intensidad consiste en una transformación cultural e institucional, que se logra bien y deprisa. En una transición más lenta y menos vigorosa, la transformación de la economía, de la administración pública, de la sanidad, de la escuela y de la universidad también se producen, pero ocurren más despacio, de manera que los progresos en la productividad  en la eficacia son más lentos, llegan más tarde y peor.

El nivel de libertades efectivas de la población se desarrolla también más lentamente debido a que la multiplicación de opciones que se ofrecen a la ciudadanía no progresa muy deprisa. Como ya he señalado repetidamente, un entorno institucional decrépito es un medio hostil a la dilatación de la libertad individual.

Todas esas demoras que acabo de enumerar están ocasionadas por unas instituciones que tienden a repeler la novedad y atraer la confirmación. Por lo tanto, en última instancia, el verdadero truco para lograr una transición de alta intensidad está fundamentalmente en la modernización institucional. De ahí la importancia que le concedo al desarrollo de Ingeniería Institucional como instrumento clave para el diseño del futuro inmediato.

No quisiera dar por concluidos esos rápidos comentarios sobre la transición de alta intensidad sin hacer una referencia a uno de sus aspectos más importantes: el beneficio principal de este tipo de transición se relaciona con las opciones que existirán a partir de 2010.

Entre 2010 y 2020, las sociedades que hayan logrado realizar con éxito una transición rápida, podrán aprovechar intensamente las oportunidades que existirán en aquel momento. Para aprovechar plenamente todo el potencial de esta segunda década, se deberá tener una población con una alta capacidad para disipar grandes cantidades de novedad y esa población necesita, además, actuar en el seno de marcos institucionales rejuvenecidos que en lugar de frenar a la gente, actúen como una catapulta.

Nadie podrá improvisar un entorno institucional de esas características porque, para erigirlo, es imprescindible realizar un proceso de maduración colectiva muy complejo y laborioso. Ninguna sociedad podrá “comprarse” eso, por mucho dinero que tenga. Únicamente aquellos que hayan llevado a cabo una transición de alta intensidad entre 2000 y 2010 podrán aprovechar plenamente todo el potencial de la segunda década.

 
... probablemente, la historia más emocionante,  jamás relatada
Ojee un ejemplar

 

Continuación
EJES DE LA POLÍTICA PARA LA TRANSICIÓN DE ALTA INTENSIDAD
(en preparación)
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El paradigma polimétrico  El impacto cultural del pensamiento polimétrico  Medida de la realidad paradójica
(Measuring paradoxical reality)