Josep Burcet Llampayas

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Vigor e introducción de novedad

El diseño del futuro inmediato
Fundamentos teóricos y propuestas prácticas

VII

Vigor e introducción 
de la novedad

La asimilación de novedad está directamente condicionada por el vigor biológico y el vigor mental, que son los que determinan la capacidad para procesar información e intercambiar comunicación. El vigor mental afecta tanto la comunicación como la creatividad. Pero es preciso recordar que el vigor está directamente condicionado por la destreza emocional, y que todo ello, en última instancia,  depende del caudal de fuerza vital que cada cual puede movilizar en cada momento.

La fuerza vital 
vista bajo el prisma del 
paradigma de la comunicación

Para entendernos, en el contexto de este artículo, convendremos en que fuerza vital sería la manera de denominar la energía global que le permite tener éxito como organismo vivo, pero sobre todo como sistema que se auto-organiza.

Desde el punto de vista del paradigma de la comunicación (14) la fuerza vital en el nivel más bajo está estrechamente relacionada con la eficacia de los procesos de comunicación que tienen lugar en el interior del organismo.

(14) ver Ingeniería de Intangibles, Josep Burcet, pag 112 y siguientes

Como ya señalé en Ingeniería de Intangibles, no hay ninguna actividad orgánica que no sea la consecuencia directa de un flujo de comunicación. En el plano fisiológico, cada respuesta del organismo está precedida de un flujo de comunicación que tiene lugar a través de un neurotransmisor, un mensajero químico una señal eléctrica, un campo electromagnético que oscila, etc. Las respuestas complejas del organismo resultan usualmente de la confluencia de una enorme cantidad de flujos de comunicación que se interrelacionan en el interior del cuerpo. Todo ese conjunto de señales se integra para producir una respuesta más o menos coherente, armónica y apropiada a tenor de las circunstancias del momento.

La respuesta puede tener por objeto la realización de una acción sobre el mundo exterior, pero también puede consistir en 1) actividades de reconstrucción interior, 2) preservación del orden orgánico para restablecer su estado frente a cualquier alteración y 3) promoción de un estado de organización más avanzado.

Desde esta perspectiva, lo primero que se observa es que la fuerza vital está relacionada con la eficacia y la consistencia de esos flujos internos de comunicación. Y por el contrario, que la debilidad se percibe como la consecuencia de un desarreglo de dichos flujos.

La actividad mental, de forma parecida, resulta de la confluencia de una enorme cantidad de acontecimientos bioquímicos, electromagnéticos y posiblemente, también magneto-eléctricos (15). Todos ellos son también vehículo de comunicación.

(15) ver A Scientific model of Frequency Domains, Vibracional Medicine, pàg. 143,  Gerner, 1996

Las corrientes de comunicación en el interior del cuerpo, en el nivel más bajo, no son, sin embargo, los únicos flujos que influyen en la actividad de la persona. Como todo el mundo sabe, la acción humana está también fuertemente condicionada por la comunicación que a) cada uno establece consigo mismo, por medio de la actividad mental y emocional, y b) por la que mantiene con su entorno físico y social.

Según lo que postula el paradigma de la comunicación, la persona es el resultado de un número incalculable de corrientes de comunicación y, por ende, su naturaleza última está indisolublemente ligada a la comunicación.

A partir de este postulado, se percibe con toda plenitud cual es el significado último de la introducción de novedad. Una persona poco expuesta a la novedad tiende a convertirse en el resultado de un catálogo cerrado de flujos de comunicación. Sin ninguna introducción de novedad, las corrientes de comunicación que dan forma y contenido a la persona se repiten y se reproducen de forma similar a lo largo del tiempo.

Bajo tales circunstancias, la persona podrá crecer cuantitativamente solo hasta cierto punto, pero no podrá crecer cualitativamente, porque su desarrollo requiere la introducción indeterminada de novedad, que es la única cosa que puede producir cambios de naturaleza.

Función de la novedad 
en la propagación 
de la persona

La persona es un fenómeno que se sustancia con el paso del tiempo. Es un fenómeno que se modifica a medida que se propaga. Lo que postula el paradigma de la comunicación es que la introducción de novedad es un factor primordial para el mantenimiento y la potenciación de la persona y de su vitalidad.

Pero, en consonancia con la perspectiva teórica que estamos discutiendo, para obtener el máximo rendimiento, la introducción de novedad debe producirse en una medida y a un ritmo determinados, adecuados para cada cual. El aumento de la dosis de novedad debe estar acompañado por un incremento proporcional de la capacidad para asimilarla. O, dicho de otra forma, se necesita aumentar la capacidad para disipar convenientemente la carga emocional que despierta el impacto de la novedad.  Esto es lo que define uno de los objetivos primordiales del diseño del futuro inmediato.

Cuando la exposición a la novedad, con el paso del tiempo,  disminuye por debajo de lo que sería conveniente, la persona se empobrece y su vitalidad se reduce. Si la exposición se incrementa más deprisa de lo que la persona puede afrontar, también se empobrece y su vitalidad se debilita igualmente.

Finalmente, si la exposición a la novedad es errática, la persona envejece igualmente y su vitalidad también retrocede. Por errática quiero decir una exposición que en ocasiones es excesiva y en ocasiones insuficiente y nunca o raramente la que correspondería.

La vitalidad, a la larga, solo aumenta bajo condiciones sostenidas de una exposición adecuada.

Como resumen, se puede decir que cualquier desviación respecto del eje del crecimiento cualitativo deteriora a la persona y la disminuye. En este punto, la conclusión principal es que la introducción apropiada de novedad en cada momento y para cada persona es la única escapatoria posible, lo único que puede salvarla de la decadencia.

Función de la 
introducción de novedad 
en la propagación de la sociedad

Las relaciones entre novedad, vitalidad y otros conceptos asociados que hemos analizado hasta ahora, al hablar de la persona, son muy similares y aplicables a la sociedad. Esto es debido a que tanto la persona como la sociedad son sistemas que se propagan en el tiempo y que resultan de los procesos de comunicación en los que están involucrados.

Tal como vamos a ver más adelante, la sociedad se despliega de forma eficiente y sostenida cuando se enriquece con procesos adecuados de admisión y disipación de novedad. Una sociedad que se aísla y se hace impermeable a la novedad es una sociedad que se estanca, que deja de madurar, se desacelera y finalmente entra en decadencia.

La frontera entre la expansión y la decadencia se delimita según sea el compuesto global de novedad/confirmación que procesa la sociedad.

Si el ratio se escora hacia la confirmación, la sociedad se debilita e inicia un proceso realimentado hacia la decadencia. Si el ratio se desplaza excesivamente hacia la novedad, la sociedad puede verse abocada hacia un punto de bifurcación, de resultados inciertos. En ese punto, lo mismo se puede producir una pérdida neta en el estado de organización precedente, como producir súbitamente un estado más avanzado de organización. Ese vendría a ser el juego de la ruleta rusa con la novedad.

Esta es, muy esquemáticamente, la mecánica de la introducción de novedad en la sociedad. Naturalmente, los procesos reales son mucho más complejos. La relación entre las proporciones de novedad y confirmación no son, ni de lejos, unas relaciones aritméticas, porque la novedad puede tomar muchas formas y cualidades. Una carga fuerte de novedad de baja calidad puede proporcionar todos los efectos adversos de una carga de novedad y ninguno de sus efectos beneficiosos.

Con la confirmación ocurre una cosa parecida. Una sociedad se puede dedicar al cultivo y la recuperación de ciertas tradiciones puramente anecdóticas, carentes de significado profundo o bien intensificar la conciencia de las partes más nobles y poderosas de su identidad.

Como es lógico, la combinación más productiva que uno puede imaginar está hecha de las novedades “que tocan”, en función del proceso evolutivo de cada momento, y de la confirmación de las partes más nobles y consistentes de las raíces.

Ese sería, más o menos, el panorama general, considerando a la sociedad en su conjunto. Pero si descendemos un peldaño, entonces veremos la sociedad como un conjunto de instituciones sociales. Ahí lo que se ve es que el grado de envejecimiento de las instituciones sociales da una medida de la capacidad de la sociedad para hacer frente al alud de novedad.

Debo insistir en que la situación de Europa es delicada porque tenemos, de un lado un sistema de instituciones sociales bastante envejecido y de otro un flujo entrante de novedad que crece exponencialmente. Este flujo se constituye fundamentalmente del desarrollo tecnológico y de la expansión de nuevo conocimiento que están siendo generados fundamentalmente en otro ámbito cultural

Como ya hemos visto más arriba, una institución envejecida es un atractor de confirmación que repele la novedad. Por eso, no de puede decir que el bagaje institucional europeo sea el más adecuado para afrontar con éxito los años que se avecinan.

Pero lo que me interesa poner especialmente de relieve aquí es que para todo el mundo y también para Europa, el diseño del futuro inmediato debe pasar necesariamente por la formulación de una estrategia de rejuvenecimiento institucional. No es suficiente con plantear políticas de introducción de las nuevas comunicaciones entre la población. Será necesario, además, emprender acciones muy bien diseñadas para desencadenar procesos de rejuvenecimiento institucional.

Todas esas ideas nos llevan a considerar que la parte más crítica de la gestión de una sociedad es aquella que determina la admisión de novedad y la construcción de condiciones para una disipación eficiente. Esta gestión ha de consistir, sobre todo, en una política de rejuvenecimiento institucional que debe diseñarse teniendo en cuenta la mecánica de la novedad/confirmación.

Lamentablemente, este no ha sido todavía nunca un objetivo explícito de gobierno, ni una preocupación importante por parte de la ciudadanía. De todas maneras, todo indica que lo va a ser muy pronto.

La gestión de la evolución de la sociedad en el siglo XXI será, antes que otra cosa, una obra de ingeniería cultural. Si en épocas todavía recientes, los asuntos militares y, más tarde, los temas económicos han sido las tareas primordiales de gobierno, durante los próximos años, la política cultural y la ingeniería institucional se convertirán en el objeto principal del gobierno.

La aceleración de los cambios va a reclamar una gestión muy fina del proceso de la novedad. Dentro de poco todo se va a ver relacionado con la eficacia de la gestión de la admisión y la disipación de la novedad.

 
... probablemente, la historia más emocionante,  jamás relatada
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Continuación

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(Measuring paradoxical reality)