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PARADIGMA
DE LA COMUNICACIÓN
En
los apartados anteriores (si no ha leído aún
esos apartados: ver
índice) hemos visto como la comunicación está en la
base del funcionamiento de los
organismos vivos y que, al mismo tiempo, es la
sustancia primordial que asegura el
funcionamiento y la propagación de la
realidad social. Acabamos de ver también que
es el instrumento clave para lograr procesos
de crecimiento cualitativo. La comunicación
está en la base de todo. Pero el caso es que no
siempre acontece con el mismo grado de
eficiencia. Hay corrientes de comunicación
que dan mejores resultados que otras.
Tal
como planteo el paradigma de la comunicación,
una corriente de comunicación no acaba en
el momento en que el significado ha llegado a
su destinatario. Hay una parte ulterior que
incluye la persistencia de los efectos de esta
comunicación.
La
plena realización de un acto de comunicación
incluye, por tanto, los efectos que produce.
En consecuencia, se puede decir que una
corriente de comunicación no puede darse por
concluida hasta tanto sus efectos no se han
extinguido completamente. Los efectos de una
corriente de comunicación sobre las
emociones, sobre el utillaje cognitivo que
cada uno usa y sobre el comportamiento pueden persistir
durante mucho tiempo y podrían llegar a ser
eternos si los que han estado involucrados o
sus descendientes no desaparecieran nunca.
Eso
quiere decir, lisa y llanamente, que la
comunicación se acumula y que un
incremento exponencial de comunicación
produce una acumulación de efectos doblemente
exponencial. Es importante valorar esos pormenores, en el
momento de ponerse a hablar de la eficiencia
de una corriente de comunicación.
Si
hablásemos de la eficiencia de la comunicación,
creyendo que la comunicación se agota tan
pronto como el mensaje llegar al receptor, diríamos
que esa eficiencia depende únicamente de que
1) el mensaje haya sido correctamente formulado,
2) correctamente emitido, 3) que se haya propagado sin pérdidas y
que, al final, 4) haya sido correctamente
interpretado por el receptor.
Pero
si entendemos la comunicación como un fenómeno
de engloba también los efectos que produce,
entonces, la percepción de su eficacia adquiere una dimensión más
amplia y significativa. Su eficacia, en tal
caso, ya no depende únicamente de la emisión,
la propagación y la recepción, sino también
de su impacto ulterior sobre el estado de la
realidad.
Desde
el punto de vista del paradigma de la
comunicación que presento aquí, un flujo de
comunicación altamente eficiente se puede
definir como el resultado de un intercambio
satisfactorio de significados y de la disipación
exitosa de la respuesta emocional y mental
suscitadas. Para obtener tan buenos
resultados es necesario que los compuestos de
novedad/confirmación intercambiados hayan
tenido la carga óptima para todos los
involucrados.
El
corolario de esta definición es el siguiente:
- La
idea del compuesto novedad/confirmación
óptimo significa que para cada persona y
para cada ocasión, el compuesto ideal
debería tener una composición
particular. Esto significa que, para
alcanzar un nivel alto de eficiencia, cada
compuesto debería estar muy
personalizado. En consecuencia, todos
los avances que podamos hacer en materia
de personalización, son cruciales para
acelerar nuestro crecimiento cualitativo.
- Todas
las acciones e iniciativas orientadas a
derribar los obstáculos que impiden
alcanzar un alto grado de personalización
son de una gran importancia estratégica.
- Todos
los progresos que logremos realizar en el
empeño de lograr una disipación exitosa
de la respuesta emocional, han de ser
considerados como elementos facilitadores
de la comunicación y, por lo tanto, así
mismo, como
vectores de crecimiento cualitativo.
Eficacia
de la
comunicación y libertad
Ahora
es el momento de ver cuales son los efectos de
la comunicación en el terreno de la
multiplicación de las posibilidades de opción.
El primero y más importante de todos es la
expansión de la libertad.
Sin
ningún titubeo, se puede decir que existe una
estrecha relación entre la calidad y la
intensidad de la comunicación, por un lado, y
el desarrollo de la liberad efectiva, por el
otro. Cuanto mejor es la comunicación,
mejores y más numerosas son las alternativas
que uno puede elegir.
Pero
antes de seguir, convendrá especificar que es
lo que significa esa expansión de la
libertad, en la práctica cotidiana.
Es
usual considerar que existen sociedades en
donde el ejercicio de la libertad es un
derecho constitucional que se respeta y se
protege. Esos formalismos jurídicos son
evidentemente una reflejo de ciertos progresos
en la libertad real de la gente, pero esta
situación no debe obscurecer el hecho de que
el nivel real de libertades efectivas es todavía
precario. En esas sociedades hay todavía
millones de personas atrapadas durante años y
años por trabajos que les aburren, forzadas a
cumplir unos horarios que detestan y recluidas
en situaciones cuyo ambiente les resulta
insoportable. Todas esas personas, si
pudieran, dejarían esas ocupaciones, pero el
caso es que no se lo pueden permitir. No
tienen la libertad suficiente para hacerlo.
Hay todavía muchos millones de personas
suspirando por una ganancia económica súbita
que les permitiera librarse del trabajo que
hacen, de las personas con las que conviven o
del lugar en donde residen.
Para
todas esas personas, la liberación
no va a llegar por el camino de ganar una
quiniela o pillar un gordo de la lotería. Si
no es por ahí, ¿por donde puede ser? ¿o es
que no hay camino?
Mi
tesis es que si existe ese camino. Es lento,
dificultoso, nada inmediato, tal vez para
algunos desesperante. Pero es seguro; es el
camino de la intensificación y la mejora
cualitativa de la comunicación.
Ya
he mencionado en otro lugar que tenemos
evidencias empíricas de que una exposición a
la comunicación multiplica las oportunidades
para elegir entre opciones diferentes. En la
actualidad, las personas que utilizan de forma
asidua e inteligente los distintos medios de
comunicación (desde el teléfono e Internet
hasta la prensa, o los libros), tienen más
posibilidades de opción que las personas que
viven en condiciones de comunicación más
restringidas.
Viendo
las cosas desde otro ángulo, se puede
observar también con suma facilidad que los
ciudadanos de las sociedades más densamente
comunicadas disfrutan de más opciones que las
personas que viven en áreas cultural o geográficamente
aisladas.
No
quisiera dejar este asunto por concluido sin
antes dejar sentado que el uso de los
distintos cachivaches tecnológicos es solo el
aspecto más superficial de la intensificación
de la comunicación.
La
comunicación se intensifica porque la nueva
tecnología rompe barreras que hace solo pocos
años eran insalvables. Ahora hay flujos
caudalosos de comunicación que hace cuatro días
eran impensables. Sin embargo, lo que confiere
más fuerza a esta explosión de flujos, no es
tanto la proliferación de los medios
tecnológicos, sino el inicio de cambios en
los contenidos de la comunicación y en
su carga emocional.
Ha
empezado a aumentar el grado de “verdad”
en las interacciones que se establecen, ha
empezado a disminuir el nivel de hipocresía,
ocultación, engaño, simulación e intoxicación.
Está aumentando la tolerancia y el
sentido del respeto hacia el otro. Están en
marcha los primeros movimientos para abandonar
la cultura del secreto y acceder a la cultura de
la transparencia.
Todo
eso contribuye a que cada vez hay más gente
que conoce mejor y tiene más en cuenta lo que
quieren realmente los otros e, incluso, ayuda
ser más consciente de lo que quiere realmente
uno mismo. La transparencia de la
comunicación y la ausencia de engaños y
ocultaciones también se refiere a la
comunicación que cada persona mantienen
consigo misma.
Esta
es la parte más fuerte de la explosión de la
comunicación. Con esos logros, y la
amplificación que proporciona la nueva
tecnología, la libertad efectiva de
la gente se está expandiendo.
Ahora
ya es el momento de imaginar como puede ser un
ambiente mucho más denso de comunicación. La
gente encontrará más fácilmente las
opciones que le interesen y, al andar menos
engañada, podrá hacer elecciones y
comportamientos más apropiados y precisos.
Todo
eso tiene el aspecto de una liberación.
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