Josep Burcet Llampayas

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Disipación de la respuesta emocional

El diseño del futuro inmediato
Fundamentos teóricos y propuestas prácticas

IV


 

LA DISIPACIÓN 

Cualquier respuesta emocional intensa platea problemas de disipación. La energía que se suscita debe encontrar una salida y lo que corresponde es que se disipe por medio de la actividad. En ese caso, si la activación ha sido intensa, la acción que la sigua debería ser igualmente vibrante y llena de fuerza.

Disipación insuficiente 
y tensión

Puede ocurrir, por ejemplo, que se activen no solo uno sino varios comportamientos diferentes y que esos comportamientos sean incompatibles entre sí. Echar adelante uno implica inhibir otro. Una disyuntiva de este tipo puede desencadenar un estado de tensión.

También puede ocurrir que la activación sea tan intensa, que impida dar un curso fluido a la acción. En tal caso, la acción se proyecta deformada por la tensión, de manera descontrolada, errática, espasmódica, intermitente o a tirones.

Otra posibilidad es que una activación demasiado intensa acabe resultando literalmente insoportable. Entonces, la gente puede abandonar la acción y recluirse en la parálisis, con la finalidad de reducir el malestar y recuperar, aunque sea momentáneamente, el confort vital. Tácticas de este tipo funcionan a corto plazo, pero pueden producir una acumulación de tensión en los estratos más subconscientes de la persona.

Otra forma muy usual de tensión acontece cuando no se dispone de todo el tiempo necesario para dar curso a la acción que reclama la respuesta emocional. Entonces la actividad se lleva a cabo dominada por la tensión que supone no saber si se podrá realizar plenamente, correctamente y a tiempo.

La tensión también puede resultar de una falta de eficiencia fisiológica. En casos de este tipo, la activación intensa se produce a nivel de la respuesta hormonal, pero el resto del organismo no es capaz de cumplir con los requerimientos de la acción; el sujeto se siente muy activado para la acción, pero la musculatura no responde como debiera o la vivacidad mental se encuentra por debajo de lo que correspondería.

Esta falta de vigor para la acción, se presenta tarde o temprano, una vez iniciada la acción. Si se presenta prematuramente, a poco de haberse iniciado la acción, tendremos un síntoma de que el organismo disipa mal, lo cual puede indicar un cierto grado de marasmo orgánico. Si, por el contrario, se presenta más tarde y como consecuencia del mantenimiento del esfuerzo, entonces deberíamos hablar de fatiga.

La fatiga aparece como el resultado de una acumulación de energía no disipada, porque la energía suscitada no se elimina plenamente con la acción. Vistas así las cosas, la fatiga sería una manifestación de la incapacidad del organismo para mantener su estado de organización a lo largo de la realización de un esfuerzo. Teóricamente, si se disipara completamente toda la energía suscitada, la fatiga no llegaría a presentarse.

En general, se puede decir que una activación emocional intensa y mal disipada conduce siempre a un estado de tensión que hará difícil o imposible el mantenimiento de la acción.

Todo esto es lo que me lleva a insistir en que las propuestas de novedad, para ser eficientes, necesitan tener una composición muy precisa. Cualquier desviación del punto óptimo de carga (novedad útil), aleja a la persona de la activación exacta que le permitiría desencadenar plenamente su fuerza y su capacidad tanto para la acción física como para la acción mental. Para decirlo en otras palabras, un compuesto de novedad/confirmación debe estar exquisitamente calibrado para poder excitar a cada persona en un punto justo y no desbordar su capacidad de disipación. En el caso hipotético de que se llegara a mantener continuamente, a lo largo del tiempo, una carga apropiada, la persona llegaría a extraer el máximo partido posible de la comunicación. De cumplirse esta condición, la persona estaría en condiciones óptimas para mantener continuamente la acción, en el límite de sus posibilidades y, como resultado, obtendría mejoras cualitativas.

Disipación y acción

Como ya he resaltado anteriormente, la disipación adecuada de la respuesta emocional, se por medio de la acción. Por lo tanto, el objetivo último del proceso de los compuestos de novedad/confirmación no es su asimilación y disipación sino, por encima de todo, el desencadenamiento de la acción.

La gestión de la admisión de novedad, por lo tanto, no debe concebirse como un recurso para prevenir les efectos negativos de la tensión, sino como un medio para intensificar la acción. No debe verse como una forma de vaciar la carga emocional, sino como el mecanismo básico que permite promover una acción vigorosa.

La gestión d la admisión de novedad debe considerarse, por lo tanto, como el eje de la gestión de la energía de una sociedad. Es el desencadenante de la fuerza de los pueblos, el recurso primordial para hace frente a las transformaciones que debemos llevar a cabo, el combustible que debe permitirnos afrontar las turbulencias de los cambios y salir bien parados de la peripecia que comportan.

Pero no es suficiente con ser capaces de esgrimir la fuerza. Se hace necesario, además, aplicar esa fuerza en una dirección apropiada. Lo que debo decir aquí es que la dirección apropiada es la dirección que lleva hacia alguna forma de crecimiento cualitativo.

Crecimiento cualitativo y 
proceso óptimo de las 
corrientes de comunicación

La disipación exitosa de una activación emocional apropiada, asegura a) la asimilación eficiente de novedad y b) el desencadenamiento correcto de la acción. Representa, por lo tanto, un proceso óptimo de la corrientes de comunicación. Éste es el núcleo del diseño del futuro inmediato.

Desde esta perspectiva, cualquier mejora cualitativa aparece como el resultado de una admisión de novedad/confirmación bien calibrada, seguida de una disipación fluida de la carga emocional suscitada  que se realiza por medio de la acción. El crecimiento cualitativo, por ende, se puede representar como una concatenación de admisiones y disipaciones cada vez más potentes, fluidas y eficientes.

Llegados a este punto de la discusión, deberemos considerar que es lo que se puede entender por “disipación eficiente”. Ya hemos visto que una disipación de alta potencia es, antes que otra cosa, una actividad enérgica. Pero cabe matizar que la fuerza de una actividad se manifiesta de distintas maneras. Puede haber mucha fuerza en una actividad vibrante, que se lleva a cabo de forma expeditiva y fulgurante. Pero también puede haber mucha fuerza en una actividad más tranquila, pero persistente en el tiempo y mantenida con un cierto grado de obstinación y un alto grado de motivación durante períodos muy largos de tiempo. El apasionamiento en la realización de la acción, que se mantiene enfocada en los mismos propósitos durante meses o años, puede ser indicativa de una disipación de alta potencia.

Desde el punto de vista del contenido de la acción, una disipación eficiente puede tener una vertiente estrictamente física (por ejemplo, actividad motora) y/o una vertiente emocional y mental (por ejemplo, la ideación de una obre de arte o la formulación de un nuevo paradigma).

Pero puede que haya una forma de disipación que sea capaz de producir cambios anatómicos en distintas partes del cuerpo. (por ejemplo, el desarrollo de tejido muscular) Puede incluso llegar al extremo de aumentar la complejidad del sistema nervioso central, con la formación de neuronas nuevas, entre individuos adultos (11)

(11) ver: A brain for all seasons: Cyclical anatomical changes in song control nuclei of the canary brain. Science, 214, 1368-70, Nottembohm, 1981. La formación de neuronas nuevas entre individuos adultos es una evidencia empírica desde 1981. Sin embargo, el dogma de la imposibilidad de generar nuevas neuronas durante la fase adulta de la vida era tan fuerte que todavía hoy merece grandes titulares en la prensa diaria.  Ver: La regeneración cerebral abre nuevas fronteras, El País 23/11/99, página 39 y Sorpresas de la década del cerebro, El País, 12/01/2000, pàgina 31

Este último tipo de disipación pone de manifiesto la posibilidad de que existan no solo influencias de la estructura sobre la actividad, sino también, efectos de la actividad sobre la estructura (12)

(12) ver Gottlieb, G , The roles of experience in the development of behaviour and the nervous system. Neural and behavioral specificity: Studies on the development of behaviour and nervous system (Vol. 3). New York: Academic Press. 1976

Es de una importancia extrema destacar esta posibilidad:

·         en primer lugar, porque es un indicio inequívoco de la naturaleza probabilística y no determinista del crecimiento, y

·         en segundo lugar, porque indica que el crecimiento cualitativo resulta de la disipación eficiente de una carga de novedad/confirmación.

En consecuencia y como resumen podemos decir que el crecimiento cualitativo es el resultado de un episodio eficiente de comunicación.

 

... probablemente, la historia más emocionante,  jamás relatada
Ojee un ejemplar

Continuación

DIMENSIONES COLECTIVAS DEL PROCESO DE LA NOVEDAD
(
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(III)

 

El paradigma polimétrico  El impacto cultural del pensamiento polimétrico  Medida de la realidad paradójica
(Measuring paradoxical reality)