Josep Burcet Llampayas

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Reacción emocional frente a la novedad

El diseño del futuro inmediato
Fundamentos teóricos y propuestas prácticas

III


 

REACCIÓN EMOCIONAL FRENTE A LA NOVEDAD

Las emociones tienen una gran influencia sobre la capacidad para afrontar la novedad.

En primer lugar, porque la reacción emocional es lo que da color e intensidad al impacto producido por la novedad. Se trata de aquello que, de entrada, determina si la nueva propuesta será acogida con entusiasmo, con indiferencia o con hostilidad. Es aquello que hace que la propuesta despierte curiosidad, miedo, indignación o euforia. Es, a fin de cuentas lo que desencadena la respuesta atracción/rechazo y, por consiguiente, lo que modula la actitud, la atención y el entusiasmo que mas tarde se concederá a la propuesta.

Grados de complejidad 
de la respuesta emocional

Cuando entramos en contacto con una propuesta de novedad sabemos inmediatamente si nos gusta o nos desagrada. Si la propuesta, además de la novedad, contiene muchos elementos que nos resultan familiares, entonces será todavía más fácil saber si nos gusta o no nos gusta. Cuanta más cantidad de elementos familiares contenga la propuesta, tanto más fácil será encajarla en nuestros esquemas. En este caso, la respuesta emocional aflora bajo el influjo de los elementos reconocidos que presenta la propuesta.

Por el contrario, si predomina la novedad, no sabremos tan bien qué pensar y la respuesta emocional será menos automática y más ambigua. Según sea el aspecto sobre el que centremos la atención, la propuesta podrá complacernos, pero si nos atenemos a otros aspectos más desconocidos, la propuesta podrá resultar inquietante, al mismo tiempo.

Respuesta paradójicas

La respuesta emocional a las propuestas que contienen una proporción alta de novedad posee, a menudo, características paradójicas. Puede que se desencadene un sentimiento de atracción, y al mismo tiempo, un sentimiento de rechazo. Según como, la propuesta puede caernos bien y según como puede parecernos fatal.

En un caso extremo, la propuesta puede aparecer como una amenaza y sin embargo, al mismo tiempo, como un vehículo de esperanza, como una tabla de salvación.

De otro lado, es preciso subrayar que la novedad siempre llega cargada de incógnitas. No se sabe muy bien qué es lo que se puede esperar de una tecnología nueva, de un nuevo conocimiento, de una nueva propuesta estética o de una invitación ética poco convencional. Tan pronto puede parecer que nos agrada como que nos desazona, tan pronto creeremos que puede ayudarnos como que puede desarbolarnos.

Frente a la novedad, la respuesta emocional se polariza con más dificultad y se hace más ambivalente.

El potencial de paradoja que se halla implícito en la novedad se refuerza cuando los componentes de confirmación, aquello que reconocemos en la propuesta, ocasiona también una ambivalencia.

Mecánica paradójica 
de las emociones 
frente a la novedad 

La respuesta emocional ambivalente no es cartesiana ni presenta necesariamente ninguna clase de simetría ni de equilibrio. Quiero decir que en una reacción paradójica de atracción/rechazo, el hecho de que la atracción sea fuerte, no implica necesariamente que el rechazo sea débil.

De una manera similar, una reacción débil de atracción no implica necesariamente la aparición de un sentimiento de rechazo fuerte. Puede coexistir perfectamente con un sentimiento débil de rechazo, e incluso con una total ausencia del sentimiento de rechazo.

Esta falta de simetría en las relaciones emocionales antagónicas es un hecho que es preciso tener en cuenta para comprender la verdadera naturaleza del proceso de la novedad.

Sin embargo, la posibilidad de que la respuesta emocional pueda ser ambivalente, no necesariamente significa que siempre lo sea. Como todo el mundo sabe, es perfectamente posible que solo se desencadene un sentimiento de atracción, sin ninguna sombra de rechazo, o un sentimiento de esperanza sin ningún rastro de desesperación.

Lo que me interesa destacar aquí es que, frente a la novedad, la intensidad de una emoción puede ser independiente de la intensidad con que se manifiesta su emoción antagónica. En otro lugar (7) he descrito el modelo de atracción/rechazo y la función de los atractores en el caso de la reacción emocional producida por el desarrollo de las nuevas comunicaciones.

(7) Ver Josep Burcet Memòria de 1998 del Centre Públic Internet, http://www.santacristina.net/burcet/memoria98/transicio.htm

Este modelo se puede aplicar de forma general a muchos otros supuestos de reacción emocional frente a la novedad.

Como sea que el impacto emocional de la novedad es una cuestión central en todos los problemas de diseño y, sobre todo, en el diseño del futuro, es necesario destacar que su mecánica interna es peculiar, tanto por lo que hace a sus precursores como por lo que concierne a las respuesta emocional que desencadena.

Naturaleza paradójica 
de los compuestos 
novedad/confirmación

Los precursores de las emociones producidas por una propuesta de diseño, como ya he dicho más arriba, son un compuesto de novedad y confirmación (8).

(8) Para revisar la literatura relacionada directa o indirectamente con la novedad y la confirmación, se puede visitar  http://fis.iguw.tuwien.ac.at/fis96/fis96abstr.htm

Como también ya hemos visto, los efectos de este compuesto pueden despertar así mismo sentimientos antagónicos.

Como también ya hemos visto, los efectos de este compuesto pueden despertar así mismo sentimientos antagónicos.

Al introducir, más arriba la noción del compuesto novedad/confirmación, lo he hecho de una manera esquemática, con el fin de facilitar su presentación. Al decir que una propuesta de diseño puede contener, por ejemplo, un 30 % de novedad y un 70 % de confirmación, he evocado un caso poco complejo. Ahora, ya puedo decir que también puede existir propuestas de diseño que contengan a la vez poca novedad y poca confirmación. O mucha novedad y mucha confirmación. O cualquier otra combinación imaginable de carga de novedad y confirmación.

Como se ve, por tanto, el modelo que propongo es un modelo de precursores antagónicos que puede desencadenar una respuesta paradójica constituida también por una o varias parejas de emociones antagónicas.

Hace años que reflexiono sobre este modelo, pero todavía no he tenido ocasión de hacer con él un trabajo empírico para resolver los problemas prácticos. Uno de esos problemas es la medida de los compuestos antagónicos (9)

(9)  Las personas interesadas en estos problemas de medida, pueden consultar el borrador de un artículo al que se accede desde aquí 

Sin embargo, conceptualmente es importante hablar a partir de ese modelo porque permite hacer precisiones y desarrollar ideas más precisas a cerca de cómo habrá que implementar herramientas avanzadas sobre el proceso de la novedad.

Intensidad de la 
respuesta emocional

Un aspecto importante de la reacción emocional frente a la novedad/confirmación se refiere a la intensidad con que se experimenta. Con independencia de cual sea la reacción en términos de atracción/rechazo, la respuesta emocional puede aparecer, en conjunto con más o menos fuerza.

La intensidad que despierta una propuesta de novedad/confirmación se constituye como la energía que brota de su impacto inicial y, seguidamente, de la atmósfera emocional que alimentará el comportamiento ulterior. No se trata, por tanto, de una cuestión trivial porque es desde donde sale el “combustible” que alimenta la acción. Es lo que hará que la acción sea luego más o menos persistente, más o menos diligente, más o menos apasionada.

Tan pronto como nos llega una nueva propuesta, sabemos hasta qué punto nos emociona. Pero esta primera impresión no es definitiva. De hecho, a menudo, después del primer momento, la reacción emocional adquiere forma, contenido e intensidad.

Cuando se despiertan sentimientos antagónicos, se necesita algún para que la fluctuación entre un elemento y su elemento contrario adquiera una amplitud, una frecuencia y un perfil determinados. Más tarde, todas esas características pueden estabilizarse o, por el contrario, evolucionar de alguna manera.

Intensidad que se deriva 
de la amplitud de la 
fluctuación del estímulo

Una propuesta que contenga mucha novedad y, al mismo tiempo mucha confirmación (grado alto de paradoja, fluctuación de gran amplitud), despertará una respuesta emocional más intensa que un compuesto menos paradójico; por ejemplo mucha novedad/poca confirmación o poca novedad/mucha confirmación (fluctuación de poca amplitud).

En general, se puede decir que cuanto más paradójico es el compuesto de novedad/confirmación, tanto más amplia será la fluctuación y, en consecuencia, más intensa será la respuesta emocional.

Intensidad que es deriva 
de la frecuencia a la que 
fluctúa el estímulo

Cuando una persona entra en contacto con un compuesto de novedad/confirmación puede fijar su atención en los aspectos que contienen novedad, o bien fijarse únicamente en aquello que le es familiar. El ritmo de alternancia de la atención entre una cosa y la otra es lo que define la frecuencia de fluctuación de la conciencia.

Esta alternancia puede estar ocasionada por la manera en que se suministra la propuesta.  Propuestas secuenciales, como un texto, una historia o un servicio, pueden librar los contenidos de novedad y confirmación de una manera simultánea o sucesiva. El autor de la propuesta controla la fluctuación de la atención del espectador. Por ejemplo, puede hacer que primero aparezcan elementos muy familiares, de manera que el receptor tenga la sensación de saber que es lo que está pasando y, seguidamente, presentar mucha novedad de forma que el receptor se sienta confundido o desorientado.

El control de la fluctuación de la respuesta del receptor se puede hacer jugando con los contenidos de novedad y confirmación o, incluso con cualquier otro compuesto paradójico. El autor de una historia puede hacer que un personaje aparezca inicialmente como un tipo odioso y más tarde como una persona humana y compasiva. Puede hacer que el personaje más decente de toda la historia resulte ser al final un asesino repugnante y sin escrúpulos. Una pieza musical puede empezar de una forma muy previsible y seguir más tarde de una manera absolutamente increíble.

Sea de una manera o de otra, lo que interesa aquí es que:

  1. la atención del receptor puede fluctuar entre percepciones antagónicas
  2. que esa fluctuación puede tener una amplitud más o menos grande
  3. que la alternancia puede ser más o menos frecuente.

 

Vemos, por lo tanto que la intensidad de la fluctuación depende tanto de su amplitud como de su frecuencia. La amplitud de la fluctuación tiene que ver con la intensidad de los rasgos que se presentan (un personaje muy bueno, que también es muy malo). La frecuencia, por su parte, puede variar según sea el ritmo con el que la alternancia se produce (ahora parece que es bueno, ahora parece que es malo). Al aumentar la frecuencia de la fluctuación, el efecto se hace más dramático y, en el límite (cuando el personaje aparece como bueno y como malo simultáneamente), el dramatismo que se suscita es extremo.

Intensidad que se deriva 
de la propia respuesta

Como acabamos de ver el impacto de una propuesta depende de la amplitud y de la frecuencia en que se libran los antagónicos que contiene el estímulo. La mecánica de la respuesta es muy similar a la mecánica del estímulo, pero presenta una diferencia fundamental: la respuesta puede entrar en reverberación, es decir, que puede realimentarse.

La dinámica de la respuesta emocional presenta ciertas analogías con la dinámica de las estructuras disipativas (10)

De acuerdo con el modelo propuesto por Prigogyne, la fluctuación de los elementos de un sistema, bajo ciertas condiciones, puede realimentarse hasta el punto en que sobreviene una destrucción de su estado de organización. Este episodio aparece como un momento “revolucionario” que denomina punto de bifurcación. En los sistema disipativos simples, es imposible prever a priori si ese punto de bifurcación producirá un estado caótico, en el que el sistema se desorganiza, o si, por el contrario, llevará hacia un estado más diferenciado, con un nivel de organización más alto.

De una manera similar, la respuesta emocional puede llegar hasta un punto de bifurcación, más allá del cual, se puede producir lo mismo un progreso que un retroceso en el estado de organización propio, o sea, un progreso o un deterioro cualitativo.

Maniobras para reducir la 
intensidad de la respuesta

Las emociones antagónicas proporcionan vivencias muy agudas, pero a menudo también ocasionan un gran desasosiego.

Como sea que las personas sabemos que podemos ejercer un cierto control sobre nuestra respuesta emocional, es posible que deseemos atenuar su intensidad. Lo que la gente suele hacer para moderar la intensidad de sus emociones es atenuar sus fluctuaciones. Al disminuir la amplitud y/o la frecuencia de la fluctuación de sentimientos contrapuestos, se consigue reducir su carga paradójica y, en consecuencia, se puede atemperar la intensidad del sentimiento.

Estas maniobras puede realizarse con propósitos de diversa índole. Por ejemplo, para proteger un estado de confort emocional. Así, frente al dramatismo de un personaje bueno/malo, todo se hace más fácil si “tomamos partido” y decidimos que, en el fondo, se trata de una buena persona (o, al revés, que es un granuja redomado)

Esta decisión simplifica las cosas, las hace más claras, más simples y, por ende, más soportables. De una manera similar, ante un compuesto de novedad/confirmación, se puede negar el componente de novedad (“eso es lo de siempre, pero con otra apariencia”), o bien negar el componente de confirmación (“eso es demasiado nuevo para mi”).

Otra estrategia para reducir la intensidad de los sentimientos contrapuestos puede consistir en decidir que, durante una primera fase de la exposición, predomina un atributo y durante la segunda fase, predomina su antagónico.

Tomemos como ejemplo la respuesta emocional frente al fenómeno de Internet. En principio, el observador podría estar oscilando y pasar por momentos en que se siente eufórico, interesado y atraído mezclados con otros momentos en que se siente desasosegado, asustado o amenazado. Para reducir la intensidad de los sentimientos se puede polarizar primero en los sentimientos de desconfianza y rechazo y más tarde polarizarse en el entusiasmo y el interés (Al principio lo de Internet me pareció que no era para mí <se siente únicamente intranquilo y no percibe las oportunidades que podría aprovechar>, pero ahora me parece fantástico <se siente únicamente eufórico y no mide la magnitud del esfuerzo de cambio personal que deberá realizar>)

La tendencia a amortiguar la conciencia de los sentimientos contrapuestos también puede verse como el resultado de una presión social. En muchas culturas, existe una fuerte presión para que la gente sea “coherente” y que, frente a los dilemas, adopte posturas claras y sin ambigüedades emocionales. En ciertos ambientes es indispensable tener claro lo que se siente y tomar partido a favor o en contra de las cosas. En esos ambientes, cualquier respuesta ambivalente es inmediatamente tildada de inconsistente, poco madura, errática o peligrosa.

Esta presión se puede manifestar también como la necesidad de suprimir los sentimientos o al menos, de moderar mucho su intensidad. Los héroes, con frecuencia son unos tipos duros con cuatro ideas muy claras. La valentía se pone en duda cuando una persona siente con demasiada intensidad o lo hace de una forma contradictoria.

Entre las razones y motivos por los cuales la gente se puede sentir predispuesta a cancelar o matizar sus sentimientos contrapuestos encontramos otra, de gran utilidad. Me refiero a la necesidad de proteger la previsibilidad. Los sentimientos ambivalentes mal llevados puede desencadenar fácilmente comportamientos erráticos que oscilen al mismo ritmo, con la misma frecuencia y con igual amplitud que las fluctuaciones emocionales. De esta forma, el curso de la acción se hace menos previsible tanto para el propio sujeto como para las personas con quien ese sujeto se relaciona.

Como se ve, todas esas maniobras persiguen la misma finalidad. Todas ellas están orientadas a reducir la ambivalencia de la respuesta emocional. Sin embargo, aunque son eficaces, hacen que se pierda una parte de la información, porque la realidad es a menudo compleja y contradictoria y al simplificarla y reducir los sentimientos que despierta, se reduce, al mismo tiempo y en la misma medida, la conciencia que tenemos de esa realidad.

Otro punto que debo subrayar aquí es que no todas las personas tienen la misma capacidad para moderar sus fluctuaciones emocionales. Las hay que puede simplificar más que otras. Las hay que, sin cancelar sus emociones, pueden conservar una acción coherente.

Entre los que se permiten percepciones complejas y aceptan dar libre curso a sentimientos contradictorios hay de todo. Algunos producirán estados emocionales mórbidos y se extraviarán en los impulsos de cada momento. Otros, por el contrario, podrán preservar mejor su equilibrio interno, así como la coherencia, la consistencia y la previsibilidad de su acción.

Como ya tendremos ocasión de considerar más adelante, varía mucho de una persona a otra su capacidad para alojar sentimientos contradictorios, en condiciones de seguridad. En la capacidad de hacerlo, reside la clave de la capacidad para afrontar la novedad y asimilar los cambios.

Estamos, por lo tanto, hablando del núcleo central de los problemas que nos plantea el futuro inmediato y, lógicamente, también de los problemas que nos plantea el diseño de ese futuro.

Esta capacidad para afrontar la novedad y el cambio está estrechamente relacionada con la habilidad para disipar la respuesta emocional.

 

... probablemente, la historia más emocionante,  jamás relatada
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Continuación

DISIPACIÓN DE LA RESPUESTA EMOCIONAL
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El paradigma polimétrico  El impacto cultural del pensamiento polimétrico  Medida de la realidad paradójica
(Measuring paradoxical reality)