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NATURALEZA
DE LA NOVEDAD
Si
la naturaleza última del diseño está
estrechamente relacionada con la introducción
de la novedad, conviene observar más de cerca
cual es exactamente la mecánica de la
novedad.
La
novedad es un concepto relativo que depende de
aquello que ya se conoce y de aquello otro que
todavía se desconoce.
Para
cualquier observador, el significado de las
cosas depende de su capacidad para
reconocerlas. Si hay algo que no se puede
reconocer en absoluto, no significará nada y,
en consecuencia, no aportará novedad.
Imaginemos una colección de símbolos
desconocidos. No sabemos que significan, pero
al menos no damos cuenta de que se trata de símbolos.
Ahora bien, si ni siquiera nos diéramos
cuenta de que son símbolos, entonces no nos
sugerirían absolutamente nada. En tal caso no
nos plantearían ninguna incógnita, nos pasarían
desapercibidos y no nos habrían transmitido
ninguna información.
Para
cualquier observador, un objeto, un mensaje o
una situación solo significarán algo cuando
sugieran alguna cosa. Eso quiere decir que se
tendrá que haber visto algo que esté
relacionado con alguna otra cosa que ya es
conocida.
Por
lo tanto, la cantidad de información que
aporta un objeto depende de la proporción de
cosas conocidas y cosas desconocidas que
presenta. Si todo es desconocido, no aportará
ningún significado y, por lo tanto, no hará
llegar novedad.
En
el otro extremo, si todo es completamente
conocido, tampoco habrá novedad alguna,
porque no llega nada que antes no se
conociera.
Entre
esos dos extremos es en donde se encuentra la
novedad.La
novedad útil
Tal
como veremos a continuación, en última
instancia, el diseño es un acto de
administración de novedad.
Tanto
las transformaciones económicas, sociales y
culturales están alimentadas por una
introducción de novedad en el sistema social.
Para
que el proceso de cambio prospere y no
desemboque en situaciones catastróficas, es
necesario que la introducción de novedad esté
en consonancia con la capacidad de la gente
para acogerla, asimilarla y utilizarla
Una exposición prolongada a dosis
crecientes de novedad solo será viable en el
caso de que la capacidad de la población para
afrontarla aumente de forma proporcionada y
esté acompañada de una acogida emocional
conveniente.
La
velocidad de cambio de una población depende
del mantenimiento de esta ecuación.
La
noción de novedad útil se define, por lo
tanto, en función del estado en que se
encuentra la capacidad para asimilar la
novedad. Sobre este punto, lo primero que se
debe tener en cuenta es que la carga de
novedad que puede acoger cada persona es
diferente.El
compuesto novedad/confirmación
Para
un observador dado, la información máxima que
puede acoger sobre un tema determinado se hallará
en las propuestas que presenten un 50% de
elementos desconocidos y un 50 % de
reconocimiento de elementos conocidos. En otras
palabras, un 50 % de novedad y un 50 % de
confirmación. Pero para otro observador, la
información máxima estará en compuestos que
tengan un 60 % de confirmación y un 40 % de
novedad. Para un tercero, las proporciones
ideales pueden ser 25 % y 75 %.
La
máxima novedad comprensible y aceptable
depende, por lo tanto, no únicamente de la
composición de la propuesta en sí misma, sino
también de la capacidad del receptor para
asimilarla.
Para
cualquier persona, el punto de máxima información
no necesariamente se corresponde con el punto de
máximo confort. Como ya he señalado en otro
lugar (6), en general, las propuestas que tienen
mucha novedad y muy poca confirmación suelen
ser más excitantes, pero también son más
perturbadoras e incómodas y requieren más
esfuerzo de asimilación
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(6) Ver
Josep Burcet Ingeniería
de Intangibles, pàg 124 i
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