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Asimilación
de la novedad
El
diseño del futuro inmediato
Fundamentos teóricos y propuestas prácticas
I

En
este artículo presento la base teórica
para abordar el diseño del futuro inmediato.
Resumen
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En
el tránsito actual, la sociedad queda
expuesta a dosis muy altas de novedad. La
capacidad de la población para asimilarlas
será, sin duda, un factor clave para
asegurar el éxito de la transición.
El
diseño del futuro inmediato debe incluir
acciones específicamente concebidas para
ayudar a la población a asimilar esta gran
marea de novedad y, al mismo tiempo, para
que las personas y las organizaciones se
conviertan en una fuente caudalosa de
novedad.
En
consecuencia, los progresos que puedan
hacerse en el terreno de la gestión de la
novedad hay que entenderlos como la clave
para afrontar con éxito las realidades
emergentes. |
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INTRODUCCIÓN
Durante
los años que se avecinan, la sociedad hará
una transición rápida y compleja hacia una
situación substancialmente nueva. Ahora lo
que necesitamos saber es si podremos elegir el
tipo de sociedad de surgirá de esos cambios.
O, para decirlo de otra manera, debemos
sospesar si estaremos en condiciones de diseñar
nuestro propio futuro.
Sabemos
que la tecnología modifica las características
de la sociedad. Y sabemos también que algunas
de esas transformaciones resultan difíciles
de prever. Sabemos incluso que, en ocasiones,
una nueva tecnología produce desarrollos
totalmente inesperados. El despliegue reciente
de Internet (1) representa un último ejemplo.
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En
1990, se publicó Megatrends 2000, el
conocido libros de Naisbitt sobre las grandes
tendencias del futuro. En ese libro no había
ni una sola referencia a Internet, ni a la
explosión de las comunicaciones que se
iniciaría solo un año más tarde, en 1991
(2).
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(2)
el
CERN publica les especificaciones de la
WWW en 1991. En 1993 aparece MOSAIC, el
primer navegador de les páginas web. El
crecimiento exponencial de Internet se
inicia en 1995. |
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Las
propuestas que hago en este artículo son a la
vez teóricas y prácticas. La visión
práctica se deriva del hecho de haber estado
personalmente involucrado en el diseño de
iniciativas relacionadas con el impacto de la
tecnología de la comunicación desde hace
más de 15 años.
La
parte teórica tiene por objeto explicar cual
es la reflexión que ha dado forma y contenido
a mi trabajo práctico. |
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EL DISEÑO
DEL FUTURO
De
hasta qué punto
el futuro es diseñable
A
primera vista parece que la capacidad para
diseñar el futuro disminuye cuando aumenta la
complejidad de la sociedad. Parece más
asequible dar forma al futuro de un sistema
social simple que llegar a controlar la
evolución de un sistema social muy complejo.
Lo
que si parece en cualquier caso incuestionable
es que el futuro de un sistema social simple
es más previsible. Lo que hace más
imprevisible la evolución de un sistema
social complejo es, en realidad, la cantidad
de indeterminación que interviene en la
configuración de los estados futuros.
Un
sistema social que funciona fundamentalmente
de una manera causal, posee un futuro que se
puede anticipar con facilidad. Las sociedades
tradicionales, mientras se mantienen cerradas
y firmemente encajadas dentro de sus pautas
culturales, son sistemas que se propagan de
una manera previsible. Podrán variar las anécdotas
y los acontecimientos puntuales, pero la tónica
general de la construcción de la realidad
social será siempre muy similar.
Por
el contrario, un sistema social que evoluciona
expuesto a una introducción intensa de
elementos aleatorios, como es el caso de
nuestra sociedad actual, se construyen de una
manera mucho más indeterminada. En
consecuencia, su futuro es mucho más difícil
de anticipar.
La
sociedad de la comunicación, hacia la que
estamos evolucionando ahora mismo es una
sociedad que surge de una mezcla indeterminada
de a) ingredientes imprevisibles, b)
acontecimientos fortuitos y c) procesos
causales más o menos determinados.
La
capacidad para configurar el futuro depende
del juego conjunto de todos esos elementos,
pero depende, por encima de todo, de cómo
evolucione la composición de la mezcla. Si,
como es de esperar, se multiplica la aparición
de ingredientes inesperados, surgirán
igualmente otros componentes aún menos
esperados, derivados de las sinergias que
tengan lugar entre los primeros.
La
influencia de acontecimientos fortuitos, por
su parte se halla también en expansión (3).
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3)
Mi análisis de una muestra de 6500
personas, representativa de las
poblaciones de Alemania, España,
Francia, Italia y el Reino Unido, extraída
en 1996. |
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Como
ya tendremos ocasión de ver más adelante,
estamos arrastrados por un proceso de dilatación
de la libertad individual. Para un número
creciente de individuos, se hace cada vez más
factible la posibilidad de elegir y de hacerlo
entre un número cada vez mayor de opciones
disponibles. Bajo tales condiciones, las
decisiones individuales empiezan a tener más
paso que las prescripciones colectivas, que
siempre son más previsibles.
El
ambiente de multiplicación de la posibilidades
de elección ofrecidas a cada persona se
refuerza, además, por el aumento de la
tolerancia y del respeto al otro. En un ambiente
más tolerante, florecen comportamientos que se
pueden desviar más fácilmente respecto de
aquello que estaba colectivamente pautado o
prescrito.
Esto
representa la apertura de una grieta por la que
se introduce novedad en el proceso de construcción
de la realidad social.
La
idea general es que, a medida que aumenten las
posibilidades de elegir y decidir, la construcción
del futuro resulta cada vez más de la agregación
incalculable e imprevisible de decisiones
individuales.
El diseño
del futuro será
una obra colectiva
¿Quién
diseña el futuro?
Nadie. Puede
haber gente que imagine futuros y describa
escenarios. Puede haber instancias de poder que
usen toda su influencia para lograr que las
cosas vayan en una dirección u otra.
Pero
más allá de todo eso, el hecho es
que hay en curso una explosión de la
comunicación y que en estadios más avanzados
este fenómeno va a intensificar el efecto de la
construcción distribuida de la realidad social
(4)
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(4)
La
estructura central de poder, que ha sido la fórmula
que ha predominado en el pasado era una
consecuencia inevitable del estado de las
comunicaciones entre los ciudadanos. El
ciudadano medio se hallaba en una situación de
aislamiento relativo muy importante, confinado
en el ámbito estrecho de las relaciones más próximas
(la familia, el trabajo, y el círculo inmediato
de amigos, vecinos y
conocidos). Otras circunstancias concomitantes reforzaban ese aislamiento,
como por ejemplo la ausencia de resortes democráticos
realmente eficientes, los mercados intervenidos,
regulados y manipulados, que constreñían sólo
un cierto consumo, los medios de comunicación
de masas en una sola dirección, que relegaban
al ciudadano medio a una posición pasiva de
receptor indefenso, la omnipresencia de la
cultura autoritaria, etc. |
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Todas
estas consideraciones me llevan a creer que el
diseño del futuro se halla en vías de
democratización, aunque los progresos en esa
dirección no sean todavía espectaculares.
En
este capítulo no hablo, por lo tanto, de cómo
debe ser el futuro sino de las herramientas y
las ideas que pueden ayudar a la gente a
acelerar esa democratización. Una de la
conclusiones principales de este artículo es
que el objetivo fundamental del diseño del
futuro no es dar forma a una sociedad
determinada sino crear las condiciones para que
la población pueda protagonizar mejor la
construcción distribuida de la realidad social.
INTRODUCCIÓN
DE NOVEDAD EN LA SOCIEDAD
Naturaleza
del diseño
ORIGEN DEL
CONCEPTO DE DISEÑO
El
concepto de diseño es una idea reciente. Fue en
1920 cuando J. Sinel utilizó la palabra diseño
por vez primera. Pero no fue hasta 1940 cuando
Raymond Loewy dibujó el paquete de tabaco Lucky
Strike, que los estudiosos de la historia
del diseño consideran como el momento del
nacimiento del diseño industrial (5).
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(5)
El ICSID (International Council of Societies of Industrial Design, http://www.icsid.org)
define el diseño industrial como la
actividad creativa que consiste en la
determinación de las propiedades
formales de los objetos producidos
industrialmente |
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Pero la verdadera explosión
del diseño no se produjo hasta la década de
los 50. Desde aquel momento hasta ahora, el
concepto de diseño que ha dejado de propagarse
y aplicarse a todos los campos: diseño gráfico,
diseño de paisajes, diseño de muebles, diseño
publicitario, diseño de aplicaciones informáticas,
diseño de sistemas sanitarios, diseño de
organizaciones, diseño institucional e incluso
drogas de diseño.
Últimamente, absolutamente
todo empieza a ser considerado como objeto de
diseño. Se aplica tanto a objetos materiales
como inmateriales, tanto a los aparatos más
comunes de uso diario como a las ideas que se
deben utilizar en momentos excepcionales, tanto
con el propósito de expresar la belleza como
con la intención de resolver problemas prácticos
o dar satisfacción a los sentidos.
Las sociedades
post-industriales están ahora mismo
literalmente inundadas de nuevas propuestas y
todo indica que pronto no habrá absolutamente
nada que no haya sido originado por el diseño.
Ahora bien, esta explosión, tan pronto se analiza,
aparece como algo más que una mera moda
reciente. Para poner en perspectiva el verdadero
alcance de su significado, lo primero que hay
que hacer es analizar en que consiste el diseño,
en sí mismo.
SOBRE EL
CONCEPTO DE DISEÑO
Vamos
a trabajar con la definición según la cual el
diseño tiene por objeto la determinación de
las cualidades formales de un objeto o de una
situación. Los atributos que se le otorgan, le
confieren: a) un aspecto, b) un “tacto” y c)
condicionan unas determinadas formas de uso. Por
lo tanto, el diseño siempre es un propuesta estética,
sensorial y funcional.
Lo
más importante que aporta la idea del diseño
es que se lleva a cabo a partir de una forma
renovada de ver el mundo y una nueva manera de
interpretar las necesidades que presenta. Detrás
de cada producto de diseño hay una reflexión
sobre la realidad que, en mayor o menor medida,
consiste en una reinterpretación de las
necesidades, los deseos, los gustos y los
anhelos de las personas.
Antes
de que aconteciera la explosión del diseño,
también había personas que determinaban cómo
debían ser los objetos y las situaciones.
Siempre ha habido alguien que confería la forma
y el color, de los objetos, que decidía los
materiales que se iban a utilizar y cuales iban
a ser las formas de uso de los objetos. De una
manera similar, también siempre ha habido quien
establecía cómo actuar en unas circunstancias
determinadas y que es lo que cabía pensar, lo
que se debía creer, lo que era necesario sentir
y cuales eran los ideales y grandes principios
que se tenían de defender.
Antes
del diseño, las persones que decidían este
tipo de cosas eran los maestros de oficios, los
líderes morales y todos aquellos otros que transmitían
la tradición. Dicho de otra manera, antes
de la explosión del diseño, las propiedades
formales de los artefactos y las situaciones
estaban fundamentalmente determinadas por la
tradición, por unos cánones, por unas maneras
de hacer y por unos estilos que raramente nadie
osaba poner en entredicho.
Antes
de los años 50, una silla era una silla de tal
o cual estilo, pero nunca una silla de diseño.
Lo que quiero subrayar aquí son dos cosas.
En
primer lugar, que con la aparición del diseño,
lo que se introduce en realidad es una cierta
dosis de novedad, que se incorpora a un concepto
que ya existía previamente. Esa introducción
de novedad puede llegar incluso a consistir en
la formulación de un concepto que no existía
previamente.
En
segundo lugar, quiero poner de relieve que los
artesanos, los líderes y los transmisores de la
tradición raramente proponían una nueva
lectura de la realidad, ni llevaban a cabo
ninguna reflexión personal sobre la posibilidad
de fórmulas o conceptos alternativos.
Es
cierto que, en el pasado y muy de tarde en
tarde, aparecieron estilos nuevos. Del románico
se pasó al gótico, después del neoclasicismo,
se desarrolló el romanticismo, etc. Pero la
aparición de los estilos y la emergencia de cánones
nuevos eran hechos excepcionales que se producían
esporádicamente muy de vez en cuando.
En
contraste que aquella situación, a partir de
los años 50, la incorporación de novedad se
acelera y afecta progresivamente a toda clase de
objetos y situaciones. De esta forma, las dosis
crecientes de novedad empiezan a afectar la vida
cotidiana de un número cada vez mayor de
personas.
Desde
esta perspectiva, la generalización del diseño
representa un salto de escala la en la cantidad
de novedad que zarandea a la sociedad. Aparece
como un punto de inflexión que separa nítidamente
dos etapas de la vida humana. Es la frontera
entre un período en el que las desviaciones
respecto de las convenciones eran una rareza y
el período en el que esas desviaciones lo
afectan todo y se convierten en usuales.
Con
la llegada del diseño, la reinterpretación de
la realidad y la relectura de las necesidades
deja de ser un hecho excepcional, realizado
raramente por parte de un número muy reducido
de personas, para convertirse en una actividad
frecuente, llevada a cabo por un número cada
vez más grande de personas.
Continuación NATURALEZA
DE LA NOVEDAD
(II)
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