Josep Burcet Llampayas

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Asimilación de la  novedad

El diseño del futuro inmediato
Fundamentos teóricos y propuestas prácticas

I


En este artículo presento la base teórica 
para abordar el diseño del futuro inmediato.

Resumen

En el tránsito actual, la sociedad queda expuesta a dosis muy altas de novedad. La capacidad de la población para asimilarlas será, sin duda, un factor clave para asegurar el éxito de la transición.

El diseño del futuro inmediato debe incluir acciones específicamente concebidas para ayudar a la población a asimilar esta gran marea de novedad y, al mismo tiempo, para que las personas y las organizaciones se conviertan en una fuente caudalosa de novedad.

En consecuencia, los progresos que puedan hacerse en el terreno de la gestión de la novedad hay que entenderlos como la clave para afrontar con éxito las realidades emergentes.

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INTRODUCCIÓN

Durante los años que se avecinan, la sociedad hará una transición rápida y compleja hacia una situación substancialmente nueva. Ahora lo que necesitamos saber es si podremos elegir el tipo de sociedad de surgirá de esos cambios. O, para decirlo de otra manera, debemos sospesar si estaremos en condiciones de diseñar nuestro propio futuro.

Sabemos que la tecnología modifica las características de la sociedad. Y sabemos también que algunas de esas transformaciones resultan difíciles de prever. Sabemos incluso que, en ocasiones, una nueva tecnología produce desarrollos totalmente inesperados. El despliegue reciente de Internet (1) representa un último ejemplo. 
En 1990, se publicó Megatrends 2000, el conocido libros de Naisbitt sobre las grandes tendencias del futuro. En ese libro no había ni una sola referencia a Internet, ni a la explosión de las comunicaciones que se iniciaría solo un año más tarde, en 1991 (2).

(2) el CERN publica les especificaciones de la WWW en 1991. En 1993 aparece MOSAIC, el primer navegador de les páginas web. El crecimiento exponencial de Internet se inicia en 1995.

Las propuestas que hago en este artículo son a la vez teóricas y prácticas. La visión práctica se deriva del hecho de haber estado personalmente involucrado en el diseño de iniciativas relacionadas con el impacto de la tecnología de la comunicación desde hace más de 15 años.

La parte teórica tiene por objeto explicar cual es la reflexión que ha dado forma y contenido a mi trabajo práctico.
 

EL DISEÑO DEL FUTURO

De hasta qué punto 
el futuro es diseñable

A primera vista parece que la capacidad para diseñar el futuro disminuye cuando aumenta la complejidad de la sociedad. Parece más asequible dar forma al futuro de un sistema social simple que llegar a controlar la evolución de un sistema social muy complejo.

Lo que si parece en cualquier caso incuestionable es que el futuro de un sistema social simple es más previsible. Lo que hace más imprevisible la evolución de un sistema social complejo es, en realidad, la cantidad de indeterminación que interviene en la configuración de los estados futuros.

Un sistema social que funciona fundamentalmente de una manera causal, posee un futuro que se puede anticipar con facilidad. Las sociedades tradicionales, mientras se mantienen cerradas y firmemente encajadas dentro de sus pautas culturales, son sistemas que se propagan de una manera previsible. Podrán variar las anécdotas y los acontecimientos puntuales, pero la tónica general de la construcción de la realidad social será siempre muy similar.

Por el contrario, un sistema social que evoluciona expuesto a una introducción intensa de elementos aleatorios, como es el caso de nuestra sociedad actual, se construyen de una manera mucho más indeterminada. En consecuencia, su futuro es mucho más difícil de anticipar.

La sociedad de la comunicación, hacia la que estamos evolucionando ahora mismo es una sociedad que surge de una mezcla indeterminada de a) ingredientes imprevisibles, b) acontecimientos fortuitos y c) procesos causales más o menos determinados.

La capacidad para configurar el futuro depende del juego conjunto de todos esos elementos, pero depende, por encima de todo, de cómo evolucione la composición de la mezcla. Si, como es de esperar, se multiplica la aparición de ingredientes inesperados, surgirán igualmente otros componentes aún menos esperados, derivados de las sinergias que tengan lugar entre los primeros.

 La influencia de acontecimientos fortuitos, por su parte se halla también en expansión (3).

3) Mi análisis de una muestra de 6500 personas, representativa de las poblaciones de Alemania, España, Francia, Italia y el Reino Unido, extraída en 1996.

Como ya tendremos ocasión de ver más adelante, estamos arrastrados por un proceso de dilatación de la libertad individual. Para un número creciente de individuos, se hace cada vez más factible la posibilidad de elegir y de hacerlo entre un número cada vez mayor de opciones disponibles. Bajo tales condiciones, las decisiones individuales empiezan a tener más paso que las prescripciones colectivas, que siempre son más previsibles.

El ambiente de multiplicación de la posibilidades de elección ofrecidas a cada persona se refuerza, además, por el aumento de la tolerancia y del respeto al otro. En un ambiente más tolerante, florecen comportamientos que se pueden desviar más fácilmente respecto de aquello que estaba colectivamente pautado o prescrito.

Esto representa la apertura de una grieta por la que se introduce novedad en el proceso de construcción de la realidad social.

La idea general es que, a medida que aumenten las posibilidades de elegir y decidir, la construcción del futuro resulta cada vez más de la agregación incalculable e imprevisible de decisiones individuales.

El diseño del futuro será 
una obra colectiva

¿Quién diseña el futuro?
Nadie.
Puede haber gente que imagine futuros y describa escenarios. Puede haber instancias de poder que usen toda su influencia para lograr que las cosas vayan en una dirección u otra.

Pero más allá de todo eso, el hecho es  que hay en curso una explosión de la comunicación y que en estadios más avanzados este fenómeno va a intensificar el efecto de la construcción distribuida de la realidad social (4)

(4)  La estructura central de poder, que ha sido la fórmula que ha predominado en el pasado era una consecuencia inevitable del estado de las comunicaciones entre los ciudadanos. El ciudadano medio se hallaba en una situación de aislamiento relativo muy importante, confinado en el ámbito estrecho de las relaciones más próximas (la familia, el trabajo, y el círculo inmediato de amigos, vecinos  y conocidos).  Otras circunstancias concomitantes reforzaban ese aislamiento, como por ejemplo la ausencia de resortes democráticos realmente eficientes, los mercados intervenidos, regulados y manipulados, que constreñían sólo un cierto consumo, los medios de comunicación de masas en una sola dirección, que relegaban al ciudadano medio a una posición pasiva de receptor indefenso, la omnipresencia de la cultura autoritaria, etc. 

Todas estas consideraciones me llevan a creer que el diseño del futuro se halla en vías de democratización, aunque los progresos en esa dirección no sean todavía espectaculares.

En este capítulo no hablo, por lo tanto, de cómo debe ser el futuro sino de las herramientas y las ideas que pueden ayudar a la gente a acelerar esa democratización. Una de la conclusiones principales de este artículo es que el objetivo fundamental del diseño del futuro no es dar forma a una sociedad determinada sino crear las condiciones para que la población pueda protagonizar mejor la construcción distribuida de la realidad social.

INTRODUCCIÓN DE NOVEDAD EN LA SOCIEDAD

Naturaleza del diseño

ORIGEN DEL CONCEPTO DE DISEÑO 

El concepto de diseño es una idea reciente. Fue en 1920 cuando J. Sinel utilizó la palabra diseño por vez primera. Pero no fue hasta 1940 cuando Raymond Loewy dibujó el paquete de tabaco Lucky Strike, que los estudiosos de la historia del diseño consideran como el momento del nacimiento del diseño industrial (5).

(5)  El ICSID (International Council of Societies of Industrial Design, http://www.icsid.org) define el diseño industrial como la actividad creativa que consiste en la determinación de las propiedades formales de los objetos producidos industrialmente 

Pero la verdadera explosión del diseño no se produjo hasta la década de los 50. Desde aquel momento hasta ahora, el concepto de diseño que ha dejado de propagarse y aplicarse a todos los campos: diseño gráfico, diseño de paisajes, diseño de muebles, diseño publicitario, diseño de aplicaciones informáticas, diseño de sistemas sanitarios, diseño de organizaciones, diseño institucional e incluso drogas de diseño.

Últimamente, absolutamente todo empieza a ser considerado como objeto de diseño. Se aplica tanto a objetos materiales como inmateriales, tanto a los aparatos más comunes de uso diario como a las ideas que se deben utilizar en momentos excepcionales, tanto con el propósito de expresar la belleza como con la intención de resolver problemas prácticos o dar satisfacción a los sentidos.

Las sociedades post-industriales están ahora mismo literalmente inundadas de nuevas propuestas y todo indica que pronto no habrá absolutamente nada que no haya sido originado por el diseño.

Ahora bien, esta explosión, tan pronto se analiza, aparece como algo más que una mera moda reciente. Para poner en perspectiva el verdadero alcance de su significado, lo primero que hay que hacer es analizar en que consiste el diseño, en sí mismo.

SOBRE EL CONCEPTO DE DISEÑO 

Vamos a trabajar con la definición según la cual el diseño tiene por objeto la determinación de las cualidades formales de un objeto o de una situación. Los atributos que se le otorgan, le confieren: a) un aspecto, b) un “tacto” y c) condicionan unas determinadas formas de uso. Por lo tanto, el diseño siempre es un propuesta estética, sensorial y funcional.

Lo más importante que aporta la idea del diseño es que se lleva a cabo a partir de una forma renovada de ver el mundo y una nueva manera de interpretar las necesidades que presenta. Detrás de cada producto de diseño hay una reflexión sobre la realidad que, en mayor o menor medida, consiste en una reinterpretación de las necesidades, los deseos, los gustos y los anhelos de las personas.

Antes de que aconteciera la explosión del diseño, también había personas que determinaban cómo debían ser los objetos y las situaciones. Siempre ha habido alguien que confería la forma y el color, de los objetos, que decidía los materiales que se iban a utilizar y cuales iban a ser las formas de uso de los objetos. De una manera similar, también siempre ha habido quien establecía cómo actuar en unas circunstancias determinadas y que es lo que cabía pensar, lo que se debía creer, lo que era necesario sentir y cuales eran los ideales y grandes principios que se tenían de defender.

Antes del diseño, las persones que decidían este tipo de cosas eran los maestros de oficios, los líderes morales y todos aquellos otros que transmitían la tradición. Dicho de otra manera, antes de la explosión del diseño, las propiedades formales de los artefactos y las situaciones estaban fundamentalmente determinadas por la tradición, por unos cánones, por unas maneras de hacer y por unos estilos que raramente nadie osaba poner en entredicho.

Antes de los años 50, una silla era una silla de tal o cual estilo, pero nunca una silla de diseño. Lo que quiero subrayar aquí son dos cosas.

En primer lugar, que con la aparición del diseño, lo que se introduce en realidad es una cierta dosis de novedad, que se incorpora a un concepto que ya existía previamente. Esa introducción de novedad puede llegar incluso a consistir en la formulación de un concepto que no existía previamente.

En segundo lugar, quiero poner de relieve que los artesanos, los líderes y los transmisores de la tradición raramente proponían una nueva lectura de la realidad, ni llevaban a cabo ninguna reflexión personal sobre la posibilidad de fórmulas o conceptos alternativos.

Es cierto que, en el pasado y muy de tarde en tarde, aparecieron estilos nuevos. Del románico se pasó al gótico, después del neoclasicismo, se desarrolló el romanticismo, etc. Pero la aparición de los estilos y la emergencia de cánones nuevos eran hechos excepcionales que se producían esporádicamente muy de vez en cuando.

En contraste que aquella situación, a partir de los años 50, la incorporación de novedad se acelera y afecta progresivamente a toda clase de objetos y situaciones. De esta forma, las dosis crecientes de novedad empiezan a afectar la vida cotidiana de un número cada vez mayor de personas.

Desde esta perspectiva, la generalización del diseño representa un salto de escala la en la cantidad de novedad que zarandea a la sociedad. Aparece como un punto de inflexión que separa nítidamente dos etapas de la vida humana. Es la frontera entre un período en el que las desviaciones respecto de las convenciones eran una rareza y el período en el que esas desviaciones lo afectan todo y se convierten en usuales.

Con la llegada del diseño, la reinterpretación de la realidad y la relectura de las necesidades deja de ser un hecho excepcional, realizado raramente por parte de un número muy reducido de personas, para convertirse en una actividad frecuente, llevada a cabo por un número cada vez más grande de personas.

Continuación

NATURALEZA DE LA NOVEDAD
(II)

 

 

El paradigma polimétrico  El impacto cultural del pensamiento polimétrico  Medida de la realidad paradójica
(Measuring paradoxical reality)