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La vía a través de
las instituciones actuales
Jon Wynne-Tyson
sostiene que el poder está siempre ocupado por
una clase errónea de personas porque no estarían ahí si no fueran esa
clase de personas.
Suena ingenioso
pero tampoco es
exactamente eso. Lo que debe
querer decir Wynne-Tyson es que los filtros que hay en el
camino hacia el poder solo dejan pasar a un determinado
tipo de personas. Si fuera eso, sería más
exacto.
Pero eso no es
todo. Dentro de las instituciones existen también
potentes atractores de comportamiento. ¿Que hacen esos atractores?
Simplemente, estimulan determinados tipos de
comportamiento.
Los filtros
son elementos pasivos que descartan gente. Los atractores
son elementos activos que promueven ciertas acciones. Las personas que tienen aspiraciones de
liderazgo se esfuerzan en actuar con arreglo a lo
que establecen esos atractores. En otras palabras,
hacen méritos.
Se trata, por
tanto, no solo de que hay una cierta clase de
gente que llega al poder, sino también de que el
marco institucional refuerza ciertas maneras de
actuar porque resultan útiles para acumular
poder.
De esta forma, debemos cambiar tanto de los filtros
como los atractores para que surja un liderazgo
más libre de inercias.
Esto requiere cambios importantes. Sobre todo en 1)las
pautas que establecen como se hacen los méritos,
2)cómo se logran las promociones, 3)cómo se acumula
influencia, 4)cómo los medios de comunicación
valoran a los dirigentes. En resumen, todo depende
de los
criterios que se utilizan para conceder poder.
En esta transición
actual lo que corresponde es dar más poder a las personas que
comprenden mejor el sentido de los cambios
y que los viven con más entusiasmo. Y, al
mismo tiempo, se requiere asimismo empezar a retirar del poder a las personas que
comprenden peor las implicaciones de esta
transición y a las que la viven con
indiferencia, reticencias o beligerancia.
Es igualmente importante que la nueva hornada de
líderes contenga una proporción alta de "outsiders",
a saber, personas que están a salvo de las
inercias institucionales.
Finalmente, es
asimismo esencial recordar que la
transición actual, aunque está directamente
relacionada con la asimilación de la nueva
tecnología, requiere algo más que un mero
enfoque tecnológico. La parte más importante del
éxito de esta
transición depende de la realización acertada de
cambios culturales e institucionales. En consecuencia, el liderazgo que
se necesita va más allá del despliegue
tecnológico.
Los nuevos lideres deben
mostrar el camino a seguir en el terreno del
cambio cultural y del desarrollo institucional.(*)
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