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Ingeniería Institucional

Josep Burcet © 2003, 2008
ingenierķa institucional
Qué son las instituciones sociales
y porqué están entrando en crisis
 

¿Por qué pensamos lo que pensamos y actuamos de una manera determinada y no de otra?

El hecho es que existen redes de convenciones que teledirigen nuestras vidas en gran medida y que dan forma a lo que pensamos y a lo que sentimos. Es lo que en la jerga de los especialistas se conoce como las instituciones sociales.

 

¿Qué son las instituciones sociales?

Las instituciones sociales vienen a ser como dispositivos que dan forma y sentido a la actividad de las personas que actúan bajo su influencia.

Existen muchos tipos distintos. Desde las más formalizadas, como el estado, el sistema sanitario, el sistema educativo, la iglesia o el ejército, hasta las que tienen una apariencia más informal, como la familia, el mercado, el sistema financiero, la opinión pública, el clan o la nación. Algunas tienen perímetros muy definidos y otras muy borrosos. Algunas son extremadamente densas y otras son muy ténues, etéreas o difusas.

Pero tanto unas como otras contienen "reglas de juego", mecanismos coercitivos que inducen a las gentes a actuar "como es debido". Poseen igualmente ciertos márgenes para tolerar determinados comportamientos abusivos o licencia para ignorarlos.

Además de normas, las instituciones sociales contienen también maneras de hacer, modos de sentir y formas de comprender. Ofrecen modelos que definen lo que es el éxito y el fracaso en su ámbito de influencia y aportan criterios que permiten saber si una conducta determinada es digna de encomio o debe ser criticada o censurada. Determinan los mecanismos de la excitabilidad colectiva y establecen bajo qué condiciones se generaliza el pánico, la indignación, la euforia o el desánimo y las formas más indicadas de expresarlos.

Pueden llegar a establecer incluso lo que es divertido y lo que es aburrido, lo que mola y lo que es insulso, lo que es "políticamente correcto" y lo que no lo es. Incitan al cumplimiento de ciertos designios e ideales. Al mismo tiempo, satisfacen necesidades y albergan estructuras compartidas de intereses y de anhelos.

Lo que da fuerza a esta amalgama de elementos es que se reconocen como vigentes y se consideran exigibles por parte de muchos miles o millones de personas.

Las instituciones sociales son artefactos extremadamente cruciales porque contienen los dispositivos que configuran el comportamiento cotidiano de las personas y le dan un sentido, le confieren valor y trascendencia.

 

La parte escrita y la parte no escrita de las instituciones

En cierto sentido una institución social es como un iceberg. Tiene una parte visible, que se corresponde con las normas escritas y otra parte oculta no escrita y mucho más voluminosa que corresponde a los sentimientos, pensamientos y las formas habituales de comportarse de amplios sectores de la población. Es así que las instituciones no se pueden entender del todo si sólo se observa su parte escrita que es la más visible.

El contenido normativo escrito de las instituciones sociales está plasmado en leyes, reglamentos, organigramas u otros textos con validez legal. Como todo el mundo sabe, esos textos no siempre reflejan del todo bien la conciencia colectiva. En ocasiones reflejan más el interés de quienes los escriben y promulgan que el sentir más general de la población.

Pero las prescripciones no escritas pueden llegar a tener mucha influencia sobre el comportamiento porque se hallan impresas en la conciencia de círculos muy amplios de personas. Por este motivo, durante mucho tiempo, los focos de poder, además de controlar la redacción de las normas escritas, han intentado manipular al mismo tiempo el estado de las conciencias por medio de la propaganda, la publicidad, el arte y los medios de comunicación.

 

¿Qué ocurre con las instituciones sociales en las épocas de cambios rápidos?

Las instituciones y sobre todo su parte no escrita se forma, fragua y se consolida con lentitud. Pero una vez han adquirido consistencia, posee una inercia enorme.

Al propagarse en el tiempo las instituciones se reafirman y manifiestan su tendencia a expandirse manteniendo intactas sus esencias y sus líneas maestras. Esta característica resulta apropiada sobre todo cuando los cambios económicos, sociales y culturales están ausentes o acontecen muy lentamente. En tales casos se mantiene la concordancia entre los comportamientos que conforman y las necesidades y anhelos que experimentan las personas.

Por el contrario, en épocas de cambios rápidos este ajuste se rompe. Entonces las instituciones sociales son incapaces de transformarse a la misma velocidad con la que aparecen nuevas necesidades y nuevos anhelos. Como que se trata de artefactos muy poco flexibles, les cuesta mucho hacer giros radicales en poco tiempo.

Cuando los grandes principios y valores que postulan dejan de estar en sintonía con los requerimientos de las realidades emergentes se desencadenan crisis que pueden ser muy profundas y ocasionar mucho sufrimiento a muchas personas.

Muchas sociedades actuales han empezado a transformarse a gran velocidad, pero los marcos institucionalizados que poseen no siguen el ritmo y no se tranforman a tiempo porque son demasiado rígidos, están obsoletos o ambas cosas a la vez.

 

¿Por qué las instituciones son tan rígidas?

Las instituciones no son entidades etéreas con vida propia que planan sobre la existencia de las gentes. Solo son el resultado emergente de creencias, actitudes, costumbres y valores que muchas personas han interiorizado durante su iniciación, tras ingresar en un determinado ámbito social.

Muchas veces estas adquisiciones calan muy hondo y se convierten en convicciones muy arraigadas, hábitos férreamente mantenidos y grandes principios. La razón de su fuerza reside en el hecho de que inspiran comportamientos y pensamientos automáticos, que muchos millones de personas realizan contínuamente de una manera espontánea y rutinaria.

Lo que está rígido no es la institución social en sí misma, que más allá de un paquete de normas escritas no es nada, sino la asociación resonante de miles o millones de conciencias que piensan, sienten y actúan de una manera similar en determinados temas y bajo determinadas circunstancias.

 

Rigidez institucional y nuevas comunicaciones

Lo que hasta ahora ha conferido más rigidez a las instituciones sociales ha sido el grado de aislamiento relativo de los individuos, los unos respecto de los otros. Antes de la llegada de Internet, las personas veían limitada su capacidad de relación social a círculos relativamente reducidos, en el ámbito de la familia, el vecindario y el trabajo.

En semejantes circunstancias, sólo unos pocos estaban en situación de ejercer influencia a través de las escasas posiciones de poder en el ámbito de la economía, la política y los medios de comunicación. Todos los demás se encontraban en situación de tener que apechugar con la decisiones que con mayor o menor acierto han estado tomando las pocas personas en situaciones de poder e influencia.

Las nuevas comunicaciones van a favorecer mucho la comunicación horizontal entre los integrantes de la población durante los próximos 20 años y ablandarán los corsés institucionales porque los cambios de conciencia y actitudes individuales a medida que se produzcan se van a propagar con más facilidad y mayor rapidez.

 

¿Para qué una ingeniería institucional?

El mero hecho de percatarse de la existencia de crisis institucionales y algunos aspecto de su mecánica interna puede resultar intelectualmente entretenido pero no aporta gran cosa para solucionar los problemas que plantea.

Nunca antes las sociedades humanas habían vivido cambios tan rápidos y de tanto calado como los que afrontamos ahora. Es por esta razón, que el problema planteado por las vastas crisis institucionales que están aflorando actualmente es un problema de una magnitud enorme que nos pilla sin herramientas ni marcos conceptuales apropiados para afrontarlos.

Mi impresión personal es que durante los próximos 25 años deberemos desarrollar un nuevo campo de conocimiento y experiencia que nos permita hacer una ingeniería institucional efectiva y responsable.

 
 
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