Dificultades comunes de las salas muy amortiguadas |
1ª dificultad: es caro
Aún sin llegar al extremo de lo que puede costar una cámara anecoica,
una sala muy acondicionada no es barata.
2ª dificultad: es invasivo
Los que deseen preservar un estilo convencional de decoración de
la sala, deberán renunciar a reducir seriamente la reverberación
y contentarse con la amortiguación que aportan los elementos más
convencionales como los cortinajes, las alformbras, los sillones,
las librerías, etc.
3ª dificultad: merma la potencia
El amortiguamiento "mata" el sonido, en el sentido de que
suprime el efecto de "amplificación" que es propio
de una sala "viva",
desnuda. Sobre todo si las cajas son de bajo rendimiento y/o el
amplificador
no es muy potente, es posible que sea necesario cambiar algún
componente de la cadena.
4ª dificultad: sintonización con la amortiguación
Conjurar esta dificultad me está dando bastantes quebraderos
de cabeza. Los paneles utilizados parecían no absorber con la misma
eficiencia todas las frecuencias, de manera que el equilibrio tonal
resultaba un poco descompensado. Inicialmente creí que los agudos
salían sobrerepresentados, lo que me llevo a amortiguarlos colocando
una
alfombrilla de espuma de poliuretano por encima de la tela que cubre
los tweeters. Al cabo de unos días lo retiré porque otros discos
sufrían con ello. Eso puso de manifiesto un problema que permanecía
oculto antes de mejorar la amortiguación: las licencias
que algunos ingenieros de sonido se permiten al manejar sus mesas
de mezclas. Eso, que es habitual con la música tecno, pop, nu jazz
y chillout, resulta que también
se practica
de una manera más sutíl con la música instrumental. La enseñanza
es aquí clara: no todos los
discos
están
ecualizados
exactamente
de
la misma
manera. La
manipulación
en la fase de postproducción
introduce matices díficiles de detectar en una sala poco amortiguada,
pero una amortiguación eficiente las pone crudamente al descubierto.
5ª dificultad: dinámica inesperada
En una sala muy amortiguada, la
distancia
entre los sonidos
débiles
y los sonidos fuertes a veces parece demasiado grande, sobre todo
en algunos discos de música instrumental
y de música clásica. Esto no sé todavía
si es debido a que aún no
me he acostumbrado a unas distancias tan grandes o si es que echo
en
falta la reverberación de las mejores salas de concierto,
que sin duda todas reveberan de alguna manera y cada una de ellas
de una
forma peculiar. La reberberación, tanto si es refinada y bien educada,
como si es basta y desbordada, es siempre una coctelera de
sonidos.
6ª dificultad: pérdida y ganancia de realismo
La amortiguación ocasiona una música un poco distinta de la que
se escucha en directo en las salas de concierto. La "ausencia"
de sala proporciona algo que no es totalmente igual a lo que se
escucha en directo. En este sentido, se podría hablar de una cierta
pérdida de realismo. Pero es igualmente cierto que la ausencia
de reverberación abre sin restricciones las puertas del alma de
los músicos. Su mensaje llega de una forma más directa y esto permite
un contacto mejor con su fibra más íntima. Desde este punto de
vista, se gana realismo.
7ª dificultad: desmitifica los "genios"
Todos tenemos músicos preferidos que nos parecen si tacha, tanto
en el caso de solistas como en el de directores de orquesta, cuando
se trata de música sinfónica. La ausencia de resonancias es a veces
despiadada con ellos. La recuperación limpia de los silencios más
breves pone de manifiesto algunas veces cómo pasan por un bache
de concentración que les lleva a precipitarse o a demorarse demasiado.
Si, claro, ellos también son humanos, y por muy buenos que sean,
también están expuestos a sufrir pequeños percances de concentración.
Esto me recuerda a lo que les ocurre, de una manera más visible,
a los mejores tenistas, que no logran mantener su estado de máxima
concentración durante el 100 % del tiempo. El sabor resultante
es agridulce: no son tan buenos como parecían, lo que puede producir
una cierta decepción, mientras que por otro lado, se tornan más
humanos y, por consiguiente más reales y más próximos.
8ª dificultad: el cambio de gustos
Esto es a la vez una dificultad y una ventaja. La parte negativa
es que algunos de mis discos favoritos ahora no me parecen tan interesantes.
Esto se experimenta como una pérdida, como algo que era bueno
y que ha quedado atrás irremediablemente. La parte positiva
es que al volver a escuchar todos los discos en las nuevas condiciones
se
hacen hallazgo valiosos: algunos discos a los que no concedía
demasiada atención, ahora se revelan portentosos. Para poner
unos pocos ejemplos: Miles Davis, Kind of Blue, vers. remasterizada
1997, Mike
Oldfield,
Tubular Bells, versión original 1973, Andreas Vollenweider,
Cosmopoly 1999.
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