La gestión del cambio aparece
como nueva área de conocimiento |
La "gestión del cambio" ha
surgido como disciplina diferenciada, en gran parte, a consecuencia
de los fracasos registrados en muchas organizaciones, durante
los últimos 30 años, al intentar adaptarse a a
nuevas circunstancias o cuando trataron de asimilar las nuevas
tecnologías o de recomponerse después de reestructuraciones,
fusiones o absorciones.
Este nuevo cuerpo de conocimiento se ha empezado
a desarrollar durante los años 90 y ahora, en el curso
de la presente década, se encuentra en fase de consolidación,
diseminación y adopción. |
Aplicación a la esfera individual del conocimiento sobre
gestión del cambio en las organizaciones |
Pero el cambio no sólo afecta a las
organizaciones sino también a cada una de las personas
consideradas individualmente.
Las organizaciones están formadas por
individuos y no se puede esperar que con acciones de estrategia
organizacional se logre aumentar la flexibilidad, si los individuos
que la integran no logran aumentar substancialmente su capacidad
de cambio, al mismo tiempo. |
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Formas de reacción
individual
frente a
los cambios
La reacción individual frente a los cambios puede adoptar
distintas formas, susceptibles de ser descritas como etapas
de un proceso de
maduración.
La diferencia que se aprecia entre esas etapas depende de:
- a) El grado de conciencia que se tiene de los cambios en curso,
- b) El marco conceptual que se usa para percibir y entender
la mecánica
interna del cambio,
- c) La destreza emocional para afrontar
las emociones producidas por el cambio,
- d) La percepción de la posibilidad de modificarse intencionadamente
a sí mismo,
- e) El desarrollo de la capacidad para llevar a cabo esa transformación
personal
La gradación de
las etapas se representa aquí como una serie de plataformas
que van desde la más
baja, donde la conciencia del cambio es muy tenue,
hasta la más alta en la que los cambios se realizan
con gran energía, convicción y pericia.
Una misma persona suele actuar la mayor
parte de las veces desde una de esas plataformas pero en
determinados temas
o momentos puede actuar desde otra plataforma adyacente,
sea la inmediatamente superior o la inmediatamente inferior.
También es posible que esa persona,
a lo largo de su vida, se desplace hacia arriba o hacia
abajo en esta
escala. Si logra ir aumentando su capacidad de cambio se
irá desplazando hacia las plataformas superiores.
Pero si, con el paso del tiempo, se hace cada vez más
rígida, frágil o huidiza frente a los cambios,
irá descendiendo
hasta las posiciones más
bajas. |
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| Plataforma
1 |
Conciencia
difusa de la existencia del
cambio personal |
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En la primera plataforma
hay una fuerte predisposición
a creer que nada cambia y se desea que todo permanezca igual,
en la medida de lo posible.
A lo sumo, y como mucho, se está dispuesto a admitir
que hay algunos procesos cíclicos, que siempre vuelven
a empezar por el mismo sitio que la vez anterior o de una manera
similar.
Cuando acontece un cambio radical, algo realmente nuevo
que resulta imposible ignorar o desandar, las ideas de siempre
no sirven de gran cosa para encontrar un sentido a lo que acontece.
De esta manera no se acaba de entender bien lo que pasa y
se asume como una fatalidad, como algo incomprensible contra
lo que nada puede
hacerse.
Lo más característico de esta primera plataforma
es que, en la medida de lo posible, el cambio se niega, se
ignora o se asume pasivamente y se sufre como una calamidad.
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| a) |
Grado de percepción de los cambios que
se hallan en curso |

muy bajo |
| b) |
Nivel de conocimiento sobre la mecánica de los procesos
de cambio |

muy bajo |
| c) |
Destreza emocional para manejar las emociones producidas
por el cambio |

muy bajo |
| d) |
Percepción de la necesidad de modificarse a uno
mismo |

muy bajo |
| e) |
Capacidad para llevar a cabo esas modificaciones |
 muy
bajo |
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El comportamiento está muy ritualizado y se considera
que las fórmulas de actuación de eficacia probada
en el pasado deben repetirse una y otra vez de la misma
manera, sin que importe que las circunstancias ya no sean las
mismas que antes.
En consecuencia,
en esta plataforma, la destreza para afrontar cambios es
muy baja. |
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| Plataforma
2 |
Intentos de evitar cualquier
tipo de cambio |
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Un poco más arriba, en la segunda plataforma,
se adquiere algo más de más
conciencia sobre los cambios que se hallan en curso, pero en
la medida de lo posible, lo que se intenta fundamentalmente
es evitarlos.
Si resultara imposible, algunos intentarán adaptarse
y acomodarse a la nueva situación
pero lo harán sin demasiada pericia y
su respuesta será, sobre todo, defensiva y acomodaticia.
La actitud fatalista y resignada de "o ignorar o
apechugar",
que era lo más característico del nivel anterior,
se transforma aquí en un comportamiento más activo
que puede tomar tres formas:
- evitación
- resistencia y obstrucción,
o bien
- adaptación.
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| a) |
Grado de percepción de los cambios que
se hallan en curso |

bajo |
| b) |
Nivel de conocimiento sobre la mecánica de los procesos
de cambio |

muy bajo |
| c) |
Destreza emocional para manejar las emociones producidas
por el cambio |

muy bajo |
| d) |
Percepción de la necesidad de modificarse a uno
mismo |

muy bajo |
| e) |
Capacidad para llevar a cabo esas modificaciones |
 muy
bajo |
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En esta plataforma todavía se anhela continuar siendo
lo que se era, permanecer allí donde se estaba y
seguir haciendo lo que se venía
haciendo anteriormente. Cuando
todo eso resulta manifiestamente imposible, entonces se trata
de postergar o sortear el cambio, por todos los medios.
Este tipo respuesta está muy enraizado en el acervo
popular y queda perfectamente reflejado en
la sentencia que reza "Virgencita,
Virgencita, que me quede como estoy".
Sin embargo, en el siglo XXI, la pretensión de
detener el cambio es de todas formas vana. Aquellos que logran
con éxito
permanecer inmutables, en el mismo cúmulo
de
rutinas y en el marco de una misma situación, logran la
ilusión
de haber estabilizado su estado, pero siguen transformándose
de una forma lenta e ineluctable en algo que es cada
vez menos flexible, más
apoltronado, deslizándose
en un proceso de decadencia personal. |
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| Plataforma
3 |
Reconocimiento y aceptación de los cambios
en curso |
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Las personas que logran encaramarse
hasta la tercera plataforma perciben los cambios en curso más
fácilmente
y empiezan a comprender que la vida es
en realidad un proceso de cambio sin fin.
Han empezado ya a abandonar la ilusión de que todo
debería
permanecer tal cual está y empiezan a sospesar
la idea de que se están transformando y de que, a su
alrededor, todo está evolucionando
constantemente.
Desde esta plataforma se empieza a entrever que nada permanece
tal como estaba en el momento anterior. Incluso cuando
la transformación
es muy lenta o poco perceptible, se reconoce que
está en
marcha,
que es
imparable e inevitable.
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| a) |
Grado de percepción de los cambios que
se hallan en curso |

medio |
| b) |
Nivel de conocimiento sobre la mecánica de los procesos
de cambio |

bajo |
| c) |
Destreza emocional para manejar las emociones producidas
por el cambio |

bajo |
| d) |
Percepción de la necesidad de modificarse a uno
mismo |

muy bajo |
| e) |
Capacidad para llevar a cabo esas modificaciones |

muy bajo |
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Estos primeros atisbos de la conciencia del cambio no significan,
sin embargo, una plena comprensión de todos los cambios
en curso. Todavía
se ignoran o niegan muchos
y, con frecuencia, se
ofrece
resistencia
a otros.
Con todo, se produce ahora una inflexión
importante respecto a las etapas anteriores. Más allá de
la mera resistencia o la negación, se empieza ahora
a sentir la necesidad de saber si se puede influir sobre
algunos de esos cambios y cómo debería procederse
para lograrlo.
Hay por tanto tres novedades importantes en la tercera plataforma:
- Se empiezan a reconocer y a aceptar algunos cambios
- Se empieza a renunciar a comportamientos de resistencia
y
- Se empieza a experimentar la necesidad de encauzar y
de aprender a manejar algunos resortes de la transformación
Llegar hasta aquí supone haber dado un paso cualitativo
importante.
En la tercera plataforma, en ocasiones, el cambio puede incluso
buscarse activamente. Eso es lo usual sobre todo entre personas
que
quieren prosperar, pero hay aquí un matiz que no debemos soslayar.
En esta plataforma, aun cuando haya cambios que se desean
y se promueven activamente, no se ha extinguido todavía
un anhelo fraguado en las etapas
anteriores. El objetivo a largo plazo todavía
tiene que ver con la construcción de una estabilidad.
Esos cambios que se buscan y se emprenden son un medio con
el que se espera alcanzar una
posición
final de estabilidad. El propósito
último es la construcción de un nicho
vital en el que anidar para ponerse a salvo de los avatares
de otros cambios e inclemencias ulteriores.
Se espera que, una vez alcanzada la meta de un "retiro"
estable, se podrá aflojar el esfuerzo
porque, a partir de aquel momento, se espera que solo serán
necesarias algunas tareas de contención
y mantenimiento.
El final de este proyecto de vida, es todavia la llegada
a
una posición
de resistencia y de defensa. El cambio se admite provisionalmente,
pero la mirada continua puesta en un horizonte de estabilidad
que todavia es a donde se quiere llegar y en donde anhela
permanecer.
Aunque persiste este residuo de las etapas anteriores,
en esta plataforma aparecen
los primeros
intentos de dar forma al cambio y de controlar mejor sus consecuencias,
así como las emociones
que despierta.
Si la estrategia anterior de resistencia tenía
por objeto evitar esas emociones, ahora ya no se rehúyen
tanto y uno se dispone a resolver cómo
las vive, las afronta y las controla. |
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