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Finalmente, quedan los
futuros que no son fortuitos y que acontecen sin conexión
causal plena con los estados precedentes.
Esos futuros surgen siempre de la acción de sistemas
que se auto-organizan. Aquí, lo más importante es darse
cuenta de que el futuro no está
totalmente determinado ni por circunstancias
externas ni
por circunstancias anteriores. Emergen "desde
dentro" y pueden producir cosas que no habían
existido nunca antes.
En el futuro de
un sistema que se auto-organiza, al menos una parte de la acción
generadora del futuro procede de la resolución no
estrictamente causal de los
puntos de bifurcación (*) que jalonan una
trayectoria.
(*) Puntos
de bifurcación,
en el
sentido propuesto por Prigogine.
Ver
resumen
La resolución de esas encrucijadas sucesivas
es lo que hace que el futuro sea uno u otro y sin que causas previas,
ni la volutad o los propósitos jueguen necesariamente un gran papel.
Esto no implica que el futuro
de los sistemas que se auto-organizan esté completamente
a salvo de lo que es causado o fortuito. Usualmente el estado futuro
también
puede estar afectado tanto por una cierta causalidad como por el
azar.
Pero eso se produce en distintas medidas. Si hay
veces que la fuerza de auto-organización que viene del interior
es muy débil, otras veces aparece con un empuje mayor.
En general, se puede
decir que los sistemas y organismos que son más complejos poseen
una mayor capacidad de auto-organización. También se puede decir
que los sistemas más complejos tienen más ocasiones para ser
libres,
es decir que su futuro está menos condicionado por mecanismos causales
que conducen fatalmente a un resultado determinado.
El futuro de los sistemas más
complejos depende más de los procesos de auto-organización y menos
de procesos causados o fortuitos.
Como ya he señalado,
en el futuro de los sistemas que se auto-organizan aparecen elementos
nuevos que no existían antes. Estos sistemas
exhiben una cierta capacidad de creación.
Hay ejemplos de sistemas que solo generan cantidades muy pequeñas
de elementos totalmente nuevos. Pero es igualmente cierto que
hay otros que producen cantidades mayores.
Aquellos que poseen menos capacidad para producir
novedad suelen dedicar su capacidad de auto-organización
para preservar el estado de orden que han alcanzado.
Fundamentalmente, se trata de organismos cuyos estados futuros
tienden a ser una mera réplica homeostática de sus estados
anteriores.
Pero hay igualmente otros organismos
y sistemas que pueden producir transformaciones
substanciales que implican cambios de naturaleza, lo que podría
ser entendido como una especie de capacidad de creación
metafísica.
En estos casos, la resiliencia y la homeostasis acaban doblegadas
por un cambio de naturaleza.
De otro lado, el
futuro de los sistemas que se auto-organizan no depende ya exclusivamente
de lo que ha ocurrido en el pasado. Puede estar influido también
por ideas, impulsos o intuiciones que toman la forma de propósitos,
visiones, predisposiciones u objetivos. Cuando esos propósitos
son nuevos y difieren substancialmente de los propósitos perseguidos
en el pasado, se diría que el futuro ya no está completamente gestado
en el pasado, sino más bien que se deriva de una cierta conciencia
o premonición procedente del propio futuro.
Estos futuros que surgen de los avatares anexos
a los procesos de auto-organización son futuros que se desencadenan
a partir de lo que podríamos llamar plataformas
espirituales porque su caldo de cultivo son
ambientes inmateriales que surgen a partir de lo que, para entendernos,
son sucesos psíquicos "avanzados". |