Cambio cultural

última actualización: Noviembre de 2005
 
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Sociología de la sociedad de la Comunicación
Cambio cultural y estado de emergencia global
Vea el resumen de la conferencia:
La transformación de la economía

EL CAMBIO QUE
SE AVECINA

Las condiciones para el cambio cultural más importante de toda la historia se pueden materializar entre 2010 y 2025.

La magnitud de este cambio es proporcional al incremento de la comunicación. Según propone la Hipótesis de los Saltos de Escala en la Comunicación (*), el incremento intenso de la comunicación va a producir un cambio cultural sin precedentes.  (*)
vea la Hipótesis AQUÍ
Los 3 hechos clave:  
  • la revolución de la comunicación se está desencadenando a gran velocidad
  • su impacto cultural debe producirse igualmente muy deprisa
  • La humanidad deberá absorber una gran cantidad de novedad en un período de tiempo muy corto. No todo el mundo será capaz de hacerlo.
 

Nuestra capacidad para asimilar novedad depende de ciertas característica individuales (**) , pero depende también de

  1. la cultura en la que cada uno de halla inmerso y
  2. el entorno socio-económico en el que cada cual se desenvuelve
(**)
mida su capacidad de cambio

El entorno económico y cultural en que el que cada uno vive puede favorecer los cambios, pero también puede entorpecerlos.

Así que ahora debemos evaluar las culturas según sea su capacidad para allanar el cambio y para facilitar la absorción de novedad.

Teniendo en cuenta los cambios observados durante los últimos 50 años, podemos distinguir entre seis tipos distintos de cultura.

tipo
 
Las poblaciones que habitan en estos ámbitos culturales conservan todavía las formas más antiguas de actividad económica: la caza, la recolección de alimentos silvestres, la vida nómada, etc. Sus formas de vida son prácticamente las mismas que hace 1000 años. Las prescripciones culturales en el seno de esas culturas son extremadamente compulsivas y no toleran cambio cultural alguno.
Las culturas del tipo 2 son también rígidas frente al cambio pero no logran eludir plenamente una cierta renovación cultural que, en todo caso, acontece muy lentamente. En líneas generales, este tipo de culturas corresponden a las sociedades agrícolas que son todavía abiertamente pre-industriales. 
Estas culturas están algo más abiertas al exterior y permiten algunos cambios importantes. Sin embargo, poseen y conservan algunos axiomas y postulados considerados muy esenciales que evolucionan todavía con gran parsimonia. Corresponden a las sociedades en proceso incipiente de industrialización y urbanización o a las sociedades relativamente industrializadas de evolución más lenta.
Las culturas de tipo 4 corresponden a las regiones que se hallan actualmente en proceso rápido de desarrollo económico. Están bastante más abiertas al exterior que las del tipo 3, aunque persisten todavía con fuerza algunos principios culturales tradicionales. En estas regiones la tensión entre la tradición y la modernidad es particularmente intensa. Actualmente exhiben tasas de crecimiento económico altas y un shock cultural importante.
Las culturas del tipo 5, durante los últimos 50 años han facilitado cambios rápidos e importantes.  Las sociedades que han evolucionado bajo su influjo, han logrado alcanzar plenamente el estadio postindutrial. Sin embargo, en su evolución más reciente dan muestras cada vez más palpables de un cierto estancamiento que les impide abandonar las coordenadas del estado del bienestar postindustrial y parecen icapaces de trascenderlo para seguir hacia más adelante.
Las culturas del tipo 6, hasta hace muy poco eran indistinguibles con respecto a las del tipo 5. Tanto las unas como las otras son las que han facilitado los cambios más rápidos registrados en los últimos 25 años.  En mis análisis anteriores, las consideré a ambas dentro del mismo grupo.
 

Sin embargo , parece llegar el momento de empezar a considerarlas por separado. Mientras que las del tipo 5 muestran indicios claros de estancamiento en el estadio postindustrial, las del tipo 6 manifiestan la capacidad para adaptarse mejor a las condiciones emergentes. Las culturas del tipo 6 serían las que van a lograr ir más allá del estadio postindustrial:

  • asimilando bien la globalización,
  • adaptándose rápidamente a las condiciones creadas por la deslocalización,
  • abandonando las coordenadas mentales del estado del bienestar (proteccionismo paternalista del estado, minimización a ultranza del riesgo del cambio, etc.), y
  • asimilación fluida de las nuevas situaciones surgidas de la explosión de la comunicación.
 

La coexistencia de todas estas culturas en un mundo cada vez más interrelacionado y globalizado, desencadena algunos problemas nuevos, de gran importancia, que deberían ser analizados en profundidad, afrontados y resueltos:

  • Hay grandes diferencias entre las distintas culturas actuales. Pero las diferencias más cruciales, las más graves, son las que se refieren a la gran desigualdad en la capacidad de cada cultura para facilitar los cambios que son ineludibles.
  • Las diferencias en términos de capacidad para afrontar el cambio son tanto o más graves que las diferencias económicas, porque en realidad éstas últimas dependen de las anteriores: es imposible estimular el crecimiento económico sin cambios culturales y esos cambios son muy difíciles si el entorno cultural los obstaculiza.
  • Estos obstáculos son tanto más difíciles de sortear, cuanto más rígidos e inflexibles son los marcos culturales. Las cultras de los primeros peldaños tienen menos capacidad para facilitar la absorción de novedad porque estás más rígidamente atadas a su acerbo cultural tradicional.
  • Como consecuencia de la desigual velocidad con que cada área cultural absorve la novedad, las distancias culturales entre regiones tienden a agradarse a medida que pasa el tiempo. La tensión entre esas regiones aumenta proporcionalmente al agrandamiento de esas distancias.
  • Se rompe el monolitismo cultural en el interior de cada sociedad. En el seno de una misma región cultural, empiezan a proliferar subculturas que evolucionan también a distinta velocidad.

PERSPECTIVAS DEL CAMBIO CULTURAL

Las culturas de las sociedades más abiertas (del tipo 6) serán las que aumentarán de una manera más substancial su capacidad para encajar la novedad. Sin embargo, el incremento de la novedad se producirá a mayor velocidad que el incremento de su capacidad para asimilarla.

Las culturas de tipo 5 parecen haberse atascado un poco en el estadio postindustrial. El paso el estadio siguiente implica un cambio de paradigmas y no es seguro que puedan hacerlo con soltura.

En las cuturas de tipo 4, más que en ningún otro caso, conviven segmentos sociales todavía sólidamente asentados en las referencias culturales tradicionales con otros que se está abriendo vigorosamente a la novedad.

Las culturas propias de las regiones en desarrollo (tipo 3) también van a evolucionar, pero lo harán lentamente, a corto y medio plazo, al menos. Habrá, sin duda, ciertas personas que podrán hacer frente a la sobrecarga de novedad con cierto éxito, pero el sistema social en su conjunto no podrá. En consecuencia, el foso entre el incremento de novedad y la capacidad de la población para afrontarlo se agrandará cada día más. 

En el caso de las culturas más rígidas y más integradas en sus tradiciones consuetudinarias, (tipos 1 y 2), sus perspectivas para afrontar y asimilar la novedad distan mucho de ser buenas. También aquí podrá haber personas aisladas que harán frente a la marea de novedad, pero el sistema social en su conjunto evolucionará todavía muy lentamente.

Evolución de la aparición de novedad
Capacidad de las culturas de tipo 6 para hacer frente a la aparición de novedad. 
Capacidad de las culturas de tipo 5 para hacer frente a la aparición de novedad. 
Capacidad de las culturas de tipo 4 para hacer frente a la aparición de novedad. 
Capacidad de las culturas de tipo 3 para hacer frente a la aparición de novedad. 
Capacidad de las culturas de tipo 2 para hacer frente a la aparición de novedad.
Capacidad de las culturas de tipo 1 para hacer frente a la aparición de novedad. 
En todos los tipos de cultura, la novedad se expande más deprisa que la capacidad para asimilarla   

La dificultad de la absorción de novedad se deriva, en última instancia, de las relaciones que cada cual mantiene con su propia cultura. Cuanto más rígidas son esas relaciones, menor resulta la capacidad para afrontar la novedad (***).

(***) ver El proceso de ductilización
El diseño del futuro inmediato

CONCLUSIONES

1

La primera conclusión es que existe el peligro de que se produzcan tensiones internacionales graves entre las distintas áreas culturales. Las tensiones que existen actualmente serían solo el preludio a pequeña escala de lo que se avecina para más tarde.

Especialmente a causa de: 

  • una presión migratoria insostenible sobre las regiones más avanzadas,
  • la proliferación de diversas formas de activismo y terrorismo internacional y,
  • quien sabe si también, algún tipo de conflicto de civilizaciones. 
2

La segunda conclusión se relaciona con las tensiones domésticas dentro de cada ámbito cultural. En las regiones culturalmente más avanzadas va a haber ciudadanos a distinta velocidad y, dentro de unos años, pueden crecer grandes  bolsas de ciudadanos que necesiten protección.

Esto puede resultar de:

  • distintas formas de fractura digital,
  • el rápido incremento de una inmigración a gran escala,
  • el envejecimiento de la población autóctona,
  • el crecimiento de grupos de ciudadanos orientados al pasado, resultante de la sobrecarga de novedad que sería muy mal tolerada entre cierto tipo de personas.
 
Las tensiones internas de las restantes áreas culturales (culturas de tipo 1, 2 y 3), serían las mismas aunque a otra escala y excepción hecha de la recepción masiva de migración, que en este caso no se aplica, porque esas regiones son emisoras de migración. El 'shock' cultural en las regiones de tipo 3 con un crecimiento económico rápido, podría ser muy intenso. En las otras regiones más lentas, la distancia respecto de los más avanzados será abisal y, por ende, extremadamente conflictiva en el nuevo contexto globalizado.

El efecto combinado de las tensiones internacionales y las tensiones domésticas, que aparecen por todas partes, así como su asombrosa magnitud, dibujan un escenario lleno de problemas graves, especialmente para el final de la década y más tarde.

De forma directa o indirecta todos esos problemas se ven relacionados con las incapacidad de las culturas actuales para proporcionar a la gente pautas, recursos, estructuras cognitivas y motivaciones que permitan manejar mejor  la conflictividad producida por el cambio instenso.

 
3
Frente a todo ello, lo más importante es reconocer que necesitamos que todas las culturas empiecen a evolucionar más deprisa hacia alguna dirección acertada. Lo que se necesita son culturas que estimulen el cambio y, al mismo tiempo, que ayuden a asimilarlo.
 
4
Pero las culturas son como grandes carrozas inmateriales que se mueven muy despacio y a ello contribuye principalmente la escasa capacidad de cambio, tanto de las personas consideradas individualmente, como de los grupos y las organizaciones.
Esto es lo que me induce a pensar que la potenciación de la capacidad de cambio es el aspecto más crucial de todos cuantos nos podemos proponer. Y por este motivo he concentrado mi esfuerzo en el desarrollo de recursos para contribuir a afrontar mejor el cambio. (****)
 

ESCENARIO DE MOBILIZACIÓN GENERAL

En este escenario, entre 2005 y 2010 se desencadena un debate a gran escala sobre el cambio cultural. 

Como consecuencia de este debate empieza a fraguar una movilización mundial en el que se involucran muchas personas y organizaciones, desde todos los ámbitos: la sociedad civil, las empresas y los gobiernos.  

Entre 2005 y 2010, la incapacidad de las culturas para hacer frente a los problemas emergentes serán ya tan obvia que a muchos les parecerá llegado el momento de pasar a la acción. 

Desde la perspectiva de 2010, se ve que no es posible obtener la cohabitación pacífica de los pueblos de la tierra mediante discursos pacifistas, planteamientos maniqueos que enfrentan a los "buenos" y los "malos", ni mediante iniciativas altruistas bien intencionadas. Todo eso puede ser útil para tratar los problemas más superficiales, pero no cala en los estratos más profundos de las culturas, que es de donde brota el origen último de los conflictos. De otro lado, se hace también evidente que el recurso a la violencia, como medio para controlar las tensiones, satisfacer necesidades y conjurar las amenazas no puede continuar usándose indefinidamente.

La evolución cultural en alguna dirección apropiada aparece como el único camino posible para mejorar las condiciones más profundas de la cohabitación constructiva y pacífica entre los pueblos.

De esta forma se inicia un estado de emergencia general gracias al cual se ponen en marcha grandes proyectos de transformación cultural en todo el mundo.