Sociología de la
Sociedad de la Comunicación
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cambio cultural

Cambio cultural

Notas preparatorias para un Manifiesto del Cambio Cultural
Josep Burcet © 2003, 2005, 2008, 2011
 
Turbulencias financieras (burbuja punto com 2001, crisis económica 2008-2011), tensiones internacionales, presiones migratorias, ataques terroristas, conflictos inter-étnicos, modificaciones profundas de la estructura de las economías.
¿Qué está pasando exactamente?
Según la perspectiva que propone este artículo, toda esta vorágine es la consecuencia de la globalización y vendría a ser únicamente el aperitivo de una gran transformación cultural que se va a desencadenar a lo largo del siglo XXI.
Nos conviene entender mejor cuáles son las razones últimas de esta gran convulsión, porque se trata de algo que afecta a todas las regiones del mundo y que mina los cimientos y la manera de actuar de todas las sociedades de cara al futuro.
 
A primera vista se ve fácilmente que la transformación que están sufriendo las culturas está directamente relacionada con las turbulencias económicas, la aparición de nueva tecnología, la creación de nuevo conocimiento y la irrupción de paradigmas distintos que barren literalmente nuestras creencias y convicciones más arraigadas.
La parte más peliaguda del asunto es que esta transformación se complica extraordinariamente por la cohabitación cada vez más estrecha de la gran diversidad de culturas que conviven ahora mismo por el mundo.
 
La existencia de culturas diferentes ha existido siempre. Esto no es nuevo. Pero ha sido relativamente llevadero hasta ahora porque los distintos ámbitos culturales se mantenían relativamente estancos los unos respecto de los otros y nunca se habían visto en un contacto tan inmediato como ahora. En el pasado las tensiones interculturales solo aparecían en los lindes que separaban las grandes áreas culturales.
Los historiadores y los antropólogos conocen bien las tensiones y los conflictos que han surgido siempre en las zonas limítrofes entre áreas regidas por culturas distintas. Y saben también que la magnitud de esas tensiones depende en gran medida de las diferencias entre las culturas de los vecinos. Cuanto más diferentes esas culturas, mayor probabilidad de tensión, conflicto o guerra.
 
El hecho nuevo ahora es que el mundo se está interconectando a gran velocidad. Cada día millones de personas entran en relación con otros tantos millones que viven con arreglo a prescripciones culturales distintas, en lugares remotos. Cada área cultural recibe a diario y a gran escala los efluvios y las peculiaridades de otras culturas diferentes a la propia. Esas nuevas vecinadades y los brotes de violencia asociadas a ellas aparecen en las páginas de todos los periódicos del mundo.
 
La globalización no es algo que únicamente tiene efectos sobre las economías. Los tiene también sobre las culturas. Por esto, para que afloren tensiones interculturales ya no es necesario que exista una proximidad geográfica porque ahora tienen lugar con independencia de las distancias geográficas que separan a los pueblos.
Este escenario es absolutamente nuevo. En ningún otro momento de la historia había existido tanta diversidad cultural, ni tampoco fricciones tan profundas, masivas e inmediatas con efectos que ya no son locales sino globales.
 
El gran cambio del siglo XXI se fraguará como resultado de las transformaciones económicas, tecnológicas y científicas pero sobre todo estará caracterizado fundamentalmente por el hecho de que las distancias físicas se habrán volatilizado, creando un nuevo escenario en el que deberán cohabitar cada vez más estrechamente todas las culturas.
 
PRIMERA CONCLUSIÓN
Más allá de la economía, la tecnología, la ecología y la ciencia,
la cohabitación cultural se convertirá en uno de los problemas más característicos del siglo XXI.
 
Vale la pena subrayar esto porque ya no nos basta concentrar nuestros esfuerzos en los temas económicos, tecnológicos, ecológicos y científicos. Ahora deberemos también incluir en nuestra agenda los temas de cohabitación y transformación cultural.
Al estar tan atrapados por las cuestiones más candentes de cada día, no nos hemos ocupado todavía suficientemente del potencial de conflicto derivado de la diversidad cultural.
 
Vamos a vivir todos dentro de la misma marmita en la que distintas culturas estarán en plena ebullición, cada una a su manera. Necesitamos generar mucho nuevo conocimiento y adquirir mucha destreza para vivir en las turbulencias culturales que van a aflorar.
La marmita global alberga a todas las culturas y no sólo es que sean desiguales sino que además están en procesos de efervescencia distintos, se transforman a velocidades diferentes y cada una de ellas se halla atrapada por acechanzas que también que son muy diversas.
 
Para vislumbrar la magnitud del envite, basta imaginar una autopista por donde circularan peatones, grandes camiones, bólidos de fórmula 1, bicicletas, triciclos, carros, automóviles, aviones, cohetes, avionetas, helicópteros y parapentes transitando y aterrizando o despegando continuamente. No es nada difícil imaginar la cantidad de accidentes y encontronazos que se producirían.
Pero para los problemas de cohabitación cultural, la solución desde luego no es preconizar la adopción de un solo tipo de cultura. Tampoco sirve disponer distintos carrilles separados o vías especializadas para cada tipo de cultura porque implicaría la creación artificial de gettos estancos.
 
Los problemas de cohabitación de culturas distintas dependen de las características y peculiaridades de cada una de ellas. Diferencias entre culturas hay muchas pero aquí me voy a referir únicamente a un solo aspecto que es el más explosivo de todos.
Tiene que ver con lo que está en la base de la intransigencia, el recelo inter-étnico, la intolerancia y el desencadenamiento de la violencia. Todas esas cosas dependen fundamentalmente de la capacidad para asimilar novedad o al menos para tolerarla.
 
Adoptando este criterio y ateniéndonos a lo que ha ocurrido especialmente durante los últimos 50 años, podemos distinguir 6 tipos distintos de cultura.
TIPOS DE CULTURA EN FUNCIÓN DE
SU CAPACIDAD PARA ASIMILAR NOVEDAD
tipo
 
Culturas primigenias cerradas
Las poblaciones que habitan en estos ámbitos culturales están a salvo de influencias exteriores y conservan todavía las formas más antiguas de actividad económica: la caza, la recolección de alimentos silvestres, la vida nómada, etc.
  Sus formas de vida son prácticamente las mismas que hace 1000 o 2000 años. Las prescripciones culturales en el seno de esas culturas son extremadamente compulsivas y no asimilan cambio cultural alguno.
 
Su capacidad para asimilar o tolerar la novedad: prácticamente nula
   
tipo 2
Culturas pre-industriales expuestas superficialmente a influencias externas
Las culturas del tipo 2 son también muy rígidas frente al cambio y a la novedad, pero durante los últimos 50 años han recibido ciertas influencias superficiales procedentes de otras culturas.  En líneas generales, se trata de comunidades agrícolas que son todavía abiertamente pre-industriales pero que han recibido y acogido algunas influencias de otras regiones económicamente más prósperas. 
 
Su capacidad para asimilar o tolerar la novedad: muy baja
   
tipo 3
Culturas en proceso lento de modernización económica
Estas culturas están algo más abiertas a la novedad y exhiben una cierta capacidad para llevar a cabo algunos cambios importantes. Sin embargo, mantienen axiomas y postulados considerados muy esenciales que evolucionan todavía con extremada lentitud. Corresponden a las sociedades en proceso incipiente de industrialización y urbanización o las sociedades relativamente industrializadas de evolución más lenta.
 
Su capacidad para asimilar o tolerar la novedad: baja
   
tipo 4
Culturas en proceso rápido de modernización económica
Las culturas de tipo 4 corresponden a las regiones que se hallan actualmente en proceso rápido de desarrollo económico. Están bastante más capacitadas para acoger la novedad aunque persisten todavía con fuerza numerosas inercias culturales. En estas regiones la tensión entre la tradición y la modernidad es particularmente intensa. Actualmente exhiben tasas de crecimiento económico altas y un shock cultural importante derivado de la velocidad con que hacen su proceso de modernización.
 
Su capacidad para asimilar o tolerar la novedad: media con altibajos
   
tipo 5
Culturas en estado avanzado de modernización económica
Las culturas del tipo 5, durante los últimos 50 años han sido capaces de llevar a cabo cambios rápidos e importantes.  Las sociedades que han evolucionado bajo su influjo, han logrado alcanzar plenamente el estadio postindutrial. Sin embargo, en su evolución más reciente dan muestras cada vez más palpables de un cierto estancamiento que les impide abandonar las coordenadas del estado del bienestar postindustrial y parecen incapaces de abandonarlo.
 
Su capacidad para asimilar o tolerar la novedad: relativamente alta
   
tipo 6
Culturas que podrían trascender el estadio post-industrial
Las culturas del tipo 6, hasta hace muy poco eran indistinguibles con respecto a las del tipo 5. Tanto las unas como las otras son las que han facilitado los cambios más rápidos registrados en los últimos 25 años.  En mis análisis anteriores, las consideré a ambas dentro del mismo grupo.
 

Sin embargo , parece llegado el momento de empezar a considerarlas por separado. Mientras que las del tipo 5 manifiestan síntomas claros de estancamiento en el estadio postindustrial, las del tipo 6 parecen mostrar indicios de que pueden adaptarse mejor a las condiciones emergentes. Las culturas del tipo 6 serían las que van a lograr ir más allá del estadio postindustrial:

  • asimilando mejor la globalización,
  • adaptándose rápidamente a las condiciones creadas por la deslocalización,
  • abandonando las coordenadas mentales del estado del bienestar (proteccionismo paternalista del estado, intentos de reducir la velocidad de los cambios rápidos, etc.), y
  • asimilación más fluida y eficiente de las nuevas situaciones surgidas de la explosión de la comunicación.
 

La coexistencia de todas estas culturas en un mundo cada vez más interconectado y globalizado, desencadena algunos problemas nuevos, de gran importancia, que deberían ser analizados en profundidad, afrontados y resueltos.

En resumen, se puede decir que:

  • Hay grandes diferencias entre las distintas culturas actuales. Pero las diferencias más cruciales, las que son potencialmente más azarosas son las que se refieren a la gran desigualdad en la capacidad de cada cultura para generar y asimilar la novedad. Cuando falla la capacidad para realizar su propia transformación cultural, la tensión termina por disiparse por medio de la violencia.
  • Las diferencias en términos de capacidad para afrontar el cambio son tanto o más graves que las diferencias económicas, porque en realidad éstas últimas dependen de las anteriores: es imposible estimular el crecimiento económico sin cambios culturales y esos cambios son muy difíciles si el entorno cultural existente los obstaculiza o los frena.
  • Estos obstáculos son tanto más difíciles de sortear, cuanto más rígidos e inflexibles son los marcos culturales e institucionales. Las culturas de los primeros peldaños tienen menos capacidad para facilitar la absorción de novedad porque estás más rígidamente atadas a su acerbo cultural tradicional.
  • Como consecuencia de la desigual velocidad con que cada área cultural absorbe la novedad, las diferencias culturales entre regiones puede agradarse a medida que pase el tiempo. La tensión entre esas regiones aumenta proporcionalmente al agrandamiento de esas diferencias y a la reducción de la distancia de contacto con las culturas de su entorno.
  • Se rompe el monolitismo cultural en el interior de cada sociedad. En el seno de una misma región cultural, empiezan a proliferar subculturas que evolucionan también a distinta velocidad.

PERSPECTIVAS DEL CAMBIO CULTURAL

Las culturas de las sociedades más abiertas a la novedad (del tipo 6) serán las que aumentarán de una manera más substancial su capacidad para encajar y sacar provecho de los efectos de los cambios. Sin embargo, el incremento de la novedad se producirá a mayor velocidad que el incremento de su capacidad para asimilarla.

Las culturas de tipo 5 parecen haberse atascado un poco en el estadio postindustrial. El paso el estadio siguiente implica un cambio de paradigmas y no es seguro que puedan hacerlo con soltura.

En las culturas de tipo 4, más que en ningún otro caso, conviven segmentos sociales todavía sólidamente asentados en las referencias culturales tradicionales con otros que se está abriendorápidamente a la novedad.

Las culturas propias de las regiones en desarrollo (tipo 3) también van a evolucionar, pero lo harán más lentamente, a corto y medio plazo, al menos. Habrá, sin duda, ciertas personas y segmentos sociales que podrán hacer frente a la sobrecarga de novedad con cierto éxito, pero el sistema social considerado en su conjunto no podrá. En consecuencia, el foso entre el incremento de novedad y la capacidad de la población para afrontarlo se agrandará cada día más. 

En el caso de las culturas más rígidas y más integradas en sus tradiciones consuetudinarias, (tipos 1 y 2), sus perspectivas para afrontar y asimilar la novedad distan mucho de ser buenas. También aquí podrá haber personas aisladas que harán frente a la marea de novedad, pero el sistema social en su conjunto evolucionará todavía muy lentamente, al menos durante los próximos 15 o 20 años.

 

Evolución de la capacidad de las culturas frente a la explosión de novedad

evolución de los tipos de cultura
evolución novedad
Incremento exponencial de la aparición de novedad
evolución 6
Evolución de la capacidad de las culturas de tipo 6 para hacer frente a la aparición de novedad. 
evolución 5
Evolución de la capacidad de las culturas de tipo 5 para hacer frente a la aparición de novedad. 
evolución 4
Evolución de la capacidad de las culturas de tipo 4 para hacer frente a la aparición de novedad. 
evolución 3
Evolución de la capacidad de las culturas de tipo 3 para hacer frente a la aparición de novedad. 
evolución 2
Evolución de la capacidad de las culturas de tipo 2 para hacer frente a la aparición de novedad.
evolución 1
Evolución de la capacidad de las culturas de tipo 1 para hacer frente a la aparición de novedad. 
La novedad se expande más deprisa que la capacidad de las distintas culturas para asimilarla.  Hasta los más aptos están ahora mismo desbordados por la explosión de novedad. Y van a estarlo aún más en las próximas décadas.
 

La dificultad de la absorción de novedad se deriva, en última instancia, de las relaciones que cada cual mantiene con su propia cultura. Cuanto más rígidas son esas relaciones, menor resulta la capacidad para afrontar la novedad (*).

 
CONCLUSIONES
1

La primera conclusión es que existe el peligro de que se produzcan tensiones internacionales graves entre las distintas áreas culturales. Las tensiones que existen actualmente serían solo el preludio a pequeña escala de lo que se avecina para más tarde.

Especialmente a causa de: 

  • una presión migratoria insostenible sobre las regiones más avanzadas,
  • la proliferación de diversas formas de activismo y terrorismo internacional y,
  • quien sabe si también, algún tipo de conflicto de civilizaciones. 
2

La segunda conclusión se relaciona con las tensiones domésticas dentro de cada ámbito cultural. En las regiones culturalmente más avanzadas va a haber ciudadanos a distinta velocidad y, dentro de unos años, pueden crecer grandes bolsas de ciudadanos que necesiten protección.

Esto puede resultar de:

  • distintas formas de fractura digital,
  • el rápido incremento de una inmigración a gran escala,
  • el envejecimiento de la población autóctona,
  • el crecimiento de grupos de ciudadanos orientados al pasado, resultante de la sobrecarga de novedad que sería muy mal tolerada entre cierto tipo de personas.
 
Las tensiones internas de las restantes áreas culturales (culturas de tipo 1, 2 y 3), serían las mismas aunque a otra escala y excepción hecha de la recepción masiva de migración, que en este caso no se aplica, porque esas regiones suelen ser emisoras de migración. El 'shock' cultural en las regiones de tipo 3 con un crecimiento económico rápido, podría ser muy intenso. En las otras regiones más lentas, la distancia respecto de los más avanzados será abisal y, por ende, extremadamente conflictiva en el nuevo contexto globalizado.

El efecto combinado de las tensiones internacionales y las tensiones domésticas, que aparecen por todas partes, así como su asombrosa magnitud, dibujan un escenario lleno de problemas graves.

De forma directa o indirecta todos esos problemas se ven relacionados con las incapacidad de las culturas actuales para proporcionar a la gente pautas, recursos, estructuras cognitivas y motivaciones que permitan manejar mejor  la conflictividad producida por el cambio instenso.

 
3
Frente a todo ello, lo más importante es reconocer que necesitamos que todas las culturas empiecen a evolucionar más deprisa hacia alguna dirección acertada. Lo que se necesita son culturas que estimulen el cambio y, al mismo tiempo, que ayuden a asimilarlo.
 
4
Pero las culturas son como grandes carrozas inmateriales que se mueven muy despacio y a ello contribuye principalmente la escasa capacidad de cambio, tanto de las personas consideradas individualmente, como de los grupos y las organizaciones.
Esto es lo que me induce a pensar que la potenciación de la capacidad de cambio es el aspecto más crucial de todos cuantos nos podemos proponer. Y por este motivo he concentrado mi esfuerzo en el desarrollo de recursos para contribuir a afrontar mejor el cambio. (**)
 
ESCENARIO DE MOBILIZACIÓN GENERAL
(lo que me gustaría que ocurriera)
 

Entre 2010 y 2020, la incapacidad de las culturas para hacer frente a los problemas emergentes serán ya tan obvia que a muchos les parecerá llegado el momento de hacer alguna cosa y pasar a la acción. 

Se ve que no se puede lograr la cohabitación pacífica de los pueblos de la tierra únicamente mediante discursos pacifistas, políticas e intervenciones de pacificación, ni discursos maniqueos que se reducen a señalar a los "buenos" y a los "malos". No basta con emprender iniciativas altruistas bien intencionadas que no toman en cuenta el fondo de la cuestión.

Tampoco sirve resignarse a recurir al uso de la violencia como medio último de controlar los conflictos y conjurar las amenazas. Este método no puede continuar utilizándose indefinidamente.

Por otra parte, tampoco se pueden contener las presiones migratorias sobre las regiones más desarrolladas. Estas presiones continuan creciendo tanto en magnitud como en intensidad. La fórmula de promover el crecimiento económico de las regiones emisoras de emigración, con ser una buena idea que da sus frutos, se revela insuficiente.

Las regiones en proceso de rápido crecimiento económico sufren tensiones internas muy complejas porque su transformación económica y social ocasiona gran cantidad de conflictos entre distintos segmentos de su población.

Las regiones más desarrolladas, continuan acechadas por crisis cíclicas, tienen tasas de crecimiento muy bajas y pasan periódicamente por fases de estancamiento o recesión que producen graves convulsiones del cuerpo social.

La cultura de cada pueblo se empieza a ver como lo que da forma a la manera de vivir de las personas de una manera parecida a cómo el genoma condiciona el funcionamiento de los organismos vivos o, salvando las distancias, como el "software" que da forma a lo que pueden hacer los ordenadores. Siguiendo con esta analogía, se podría decir que la cultura viene a ser como el sistema operativo y el software de las sociedades.

Al llegar a la conclusión de que ninguna de las culturas que tenemos ahora sirven ya para hacer frente correctamente a la gran cantidad de problemas nuevos que están apareciendo, empieza a haber cada vez más personas que piensan que la humanidad debe plantearse una renovación cultural, un cambio del "sofware cultural, social y económico".

A consecuencia de todo ello, en algún momento antes de 2025 se desencadena un debate a gran escala sobre el cambio cultural. 

Como consecuencia de este debate empieza a fraguar una movilización mundial en el que se involucran muchas personas y organizaciones, desde todos los ámbitos: la sociedad civil, las empresas y los gobiernos.  

La evolución cultural en alguna dirección apropiada aparece como el único camino posible para mejorar las condiciones más profundas de la cohabitación constructiva y pacífica entre los pueblos y para afrontar así mismo los problemas derivados de la explosión exponencial de la novedad.

De esta forma se inicia una especie de estado de emergencia general gracias al cual se ponen en marcha grandes proyectos de transformación cultural en todo el mundo.

 
Josep Burcet
 
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Lo más candenteEsto no es una crisis. Estamos haciendo los primeros movimientos para abandonar la sociedad post-industrial y entrar en las sociedades de transformación.

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